viernes, noviembre 17, 2017

"Siempre me dejan"

Mira, a veces se ofrece la libertad a alguien de poder irse (que siempre ha tenido, pero se trata de hacerlo explícito), sabiendo que la otra persona tomará esa oportunidad para irse. Se ofrece la libertad porque de alguna forma se quiere que la otra persona se vaya, pero no se es capaz de ser nosotrxs quienes nos vamos.

No se es capaz porque no se quiere ser quien provoca el daño; quien deja, puede provocar primero el daño del desamor, y siempre provoca el daño en el orgullo delx Otrx. Pequeña o grande, pero esa herida queda ahí. No ser la primera en irse es aceptar ese daño en el orgullo, pero también es preservar el poder-control: se sabe que jamás se volverá con la otra persona precisamente porque fue el Otrx quien se fue. Con el desamor se puede lidiar, con el orgullo no.

Al mismo tiempo, la otra persona puede cambiar de opinión, a medida que los meses pasan. La nostalgia, los recuerdos, son peligrosos compañeros.  Así, la otra persona, que no padeció el sufrimiento del orgullo, sino sólo el del desamor, puede empezar a echar de menos. Puede incluso replantearse si tomó una buena decisión al irse. Puede querer, or creer querer volver.

Y es aquí, de nuevo, cuando estar en la posición de quien ha ofrecido la libertad al Otrx de irse, la posición de quien "fue dejadx", sigue siendo ventajosa. Se tiene esa armadura que el Otrx no tiene, la del orgullo. De nuevo, con el amor se puede lidiar: se sabe que se pueden querer, amar, desear a otras personas, por más que se pueda llegar a echar de menos a una persona en particular; o a muchas, a lo largo de la vida. Sin embargo, el orgullo, que no es tal sino solo nuestros mecanismos de defensa contra posibles daños, nos salva. Nos salva de volver donde se sabe que se estuvo bien, pero no tan bien.

Y así.

Recuerdo hace muchos años, cuando una de esas personas que me enseñaba sobre el amor mientras me enseñaba filosofía, me dijo "siempre me dejan a mí, yo aquí sigo", y tal vez ahora, empiezo a entender sus razones.


Look, sometimes we offer someone the freedom to leave (which they had anyways, but it's about making it explicit), knowing already that the other person will take that opportunity to leave. Freedom is offered because somehow one wants the other person to leave, but one is not able to be the one leaving.

One is not able to leave because one does not want to be who causes the damage; who leaves, first can cause the damage of leaving the Other heartbroken, and always causes damage to the Other's pride. Small or big, but that wound is there. Not to be the first to leave (being the one who is 'left') is to accept that damage in one's pride, but it is also a way of preserving power-control: we know that we will never return to the other person precisely because it was the Other who left. One can deal with lovesickness, but one cannot fix pride's damage.

At the same time, the other person can change their mind as the months go by. Nostalgia, memories, are dangerous companions. Thus, the other person, who did not suffer the attack to their pride, but only the heartbreak, may start to miss the one they left. They can even think again if they took a good decision to leave. They may want, or believe to want, to return.

And it is here, again, when being in the position of who has offered the freedom to the Other to leave, the position of the one who 'has been left', is still advantageous. One has that armor that the Other does not have, the one of pride. Again, love can be dealt with: one knows one can love, want, desire other people, even though one may miss a particular person; or many, throughout life. However, pride, which is not such, but only our defense mechanisms against possible damages, saves us. It saves us from going back where it is known that it was good, but not so good.

And so on.

I remember many years ago, when one of those people who taught me about love while he was teaching me philosophy, saying: "I am always the one to be left, yet I am still here". Perhaps now, I start to understand his reasons.

viernes, octubre 27, 2017

Maravillarse

Mira, hay una vida. Una vida que está lejos de este bullicio, lejos de los trajes con corbata, del espacio público de las instituciones, del poder monetario o de cualquier clase de poder. Es poco importante si se está del lado de los buenos o de los malos - no hay tales bandos. El sector privado, por ejemplo, no es peor que el de las organizaciones sin ánimo de lucro. En el primero se declara públicamente que el primer objetivo es el dinero, mientras que en el otro sector, el objetivo también es el dinero, aunque se esconda con palabras bonitas de cambio y mejora del mundo. El segundo pone de frente su idealismo e intenta hacer lo mejor posible para cambiar algunas cosas, según la lucha que hayan escogido; el primero, desde su pragmaticidad, también ayuda a mejorar las vidas de las personas. En ambos lados, lo único que cuentan son las personas que los hacen posibles. En ambos, cada persona es una multitud; seres con sueños y demonios que según cómo se sientan, pueden con sus palabras y acciones destrozar o construir el mundo.

Pero, decía, hay una vida más acá de este mundo laboral que nos consume el espíritu a razón de mínimo ocho horas diarias, independientemente de si estamos en los bandos ficticios de los malos o de los buenos.

Esa vida es eso por lo que estamos inconscientemente luchando cuando aceptamos nuestros trabajos, bien por tener más dinero por conseguir ese sueño de vida; bien aceptando menos dinero, pero dándonos a las causas que consideramos justas, también queriendo conseguir ese sueño de vida.

Sin embargo, siento cada vez más que esa vida no está en lo que podamos conseguir con nuestras carreras. Siento cada vez más que lo que estamos haciendo es huir hacia delante, intentando no reparar en lo que nos cala tan hondo: la soledad. El vacío. El sentirse incomprendidx. Y al no ser comprendidx, sentirse solx en este mundo. Siento cada vez más que quizá todo lo que hacemos es un intento de huir de esa incomprensión, de esa sensación de que no haya nadie en este mundo con quien sentirse completamente libre, y por quien poder darlo todo.

Creo, se me ocurre también, que tal vez los únicos conceptos que pueden librarnos de esa sensación de soledad, que no tiene nada que ver con estar solx, son la creencia en unx Diosx, o tener unx hijx, convirtiéndonos nosotrxs en diosxs al dar vida. El concepto de Diosx ofrece ese espacio atemporal de entendimiento y acompañamiento. Unx hijx nos da la posibilidad de volcarnos por completo en un ser, de una forma tal que el amor de pareja no lo permite. La amistad, el amor, ambos son conceptos que nos acercan un poco a la vida que buscamos, que nos alejan de esta soledad intrínseca. Pero no son atemporales, o pocas amistades y amores lo son. Y casi parece cada vez más difícil en esta era de capitalismo salvaje escondido en palabras bonitas de globalización y desarrollo.

Esa vida que buscamos y que está aquí, en las letras, en la música. En una buena comida; un buen vino. Un encuentro con alguien, una conversación, unos instantes de unión donde ambas partes parecen entenderse. Un paisaje bello, observar y acariciar un animal. Un gesto amable, un momento de libertad donde no haya juicio, ni juegos de poder.

Y esa vida que hay, lejos del bullicio y de las tarjetas de visita, también se encuentra en medio del bullicio y en el intercambio de las tarjetas. Tan solo hace falta que la otra persona esté abierta a ver alx Otrx como igual, como ser humano, demasiado humano. Esa vida está en todo lo que hacemos, si nos damos el espacio y tiempo necesarios para sentir, observar, descubrir. Maravillarse. Y entonces entendemos. No sé el qué, pero entendemos





Look, there is a life. A life that is far from this bustle, far from the tie suits, the public space of the institutions, the monetary power or any kind of power. It is unimportant whether one is on the side of the good or the bad guys - there are no such sides. The private sector, for example, is not worse than non-profit organisations. In the first, it is publicly stated that the goal is money, whereas in the other sector, the objective is also money, although it is hidden with beautiful words of change and improvement of the world. The second states its idealism and tries to do its best to change some things, depending on the struggle they have chosen to fight for; the first, from its pragmaticity, also helps to improve the lives of people. On both sides, the only thing that counts is the people that make them possible. In both, each person is a multitude; beings with dreams and demons who according to how they feel, can destroy or build the world with their words and actions.

But, as I was saying, there is a different life to this world of work that consumes our spirit during at least eight hours a day, regardless of whether we are on the fictional side of the bad or of the good ones.

That life is the reason we are unconsciously fighting for when we accept our jobs, either by having more money to get that life dream; either by accepting less money, but giving ourselves to the causes we consider fair, also, in the end, trying to achieve that life dream.

However, I feel more and more that that life is not what we can get with our careers. I feel more and more that what we are doing is to flee forward, trying not to notice what is so deep in us: solitude. The void. Feeling misunderstood. And when one is not feeling understood, then there comes that feeling of being alone in the world. I feel more and more that perhaps everything we do is an attempt to escape from this incomprehension, from the feeling that there is no one in this world to feel completely free with, and to whom one could give everything.

I think, it also occurs to me, that maybe the only concepts that can help us to get rid of that feeling of solitude, which has nothing to do with being alone, are the belief in a God-dess, or having a child, and then we are the Gods-esses by giving life. The concept of God-dess offers us the perennial space of understanding and accompaniment. A child gives us the possibility of completely giving ourselves to a being, in a way that the love for a partner does not allow it. Friendship, love, both are concepts that bring us closer to the life we seek, concepts that distance us from this intrinsic solitude of our nature. But they are not permanent, or few friendships and loves are. And it almost seems increasingly difficult to have them in this age of savage capitalism hidden in beautiful words of globalisation and development.

That life that we are looking for is here, in the words, in the music. In a good meal; a good wine. An encounter with someone, a conversation, moments of union where both participants seem to understand each other. A beautiful landscape, observing and petting an animal. A kind gesture, a moment of freedom where there is no judgment, no games of power.

And that life that is there, away from the hustle and bustle of business cards, can also be found in the middle of the bustle and the exchange of cards. It only takes the other person to be open to seeing the Other as an equal, as a human being, too human. That life is in everything we do, if we give ourselves space and time necessary to feel, to observe, to discover. To marvel. And then, we understand. I don't know what, but we understand.


sábado, octubre 14, 2017

De amor, de amores

1.

Se fue el amor.

Es tiempo de cambio.

Es tiempo de volver a quienes son los pilares de nuestro entendimiento del amor. Hay quienes nos enseñaron que el amor es libre; ante todo, libre. El amor es honestidad y es cuidado del/la Otrx. Hace mucho tiempo nos enseñaron a ir más allá de normas, egos y cadenas. Es hora de ir poniéndolo en práctica.

El amor es una palabra amable, un gesto de cariño cuando nos mostramos desnudxs y vulnerables. Es apertura a la intensidad de las emociones, sin contar con que un día la falta de esa persona vaya a provocarnos daño. El amor no es cobarde, no tiene miedo a mostrarse. No usa juegos ni manipulaciones. El amor, ante todo, libera. Ofrece la libertad a la persona amada de ser quien quiere ser.

El amor que se da no es nunca en vano, ni un despropósito, ni una pérdida de tiempo. Dar amor hace bien principalmente a quien lo da, más allá del bien que haga a quien lo recibe.

Hay quienes amamos al amor por la belleza y el calor que el sentimiento nos produce. Se ofrece sin condiciones, en su totalidad. Sin peros. Sin marchas atrás. Sin frenos, sobre todo, sin frenos. El tiempo de la vida es limitado y hemos venido aquí a sentir, a estar vivxs, a recibir todo lo que la vida quiera darnos. No hay tiempo para cinismo, para vivir con miedo, para vivir con frenos. No hay tiempo para no amar con todo el ser, con toda la inocencia, la honestidad, la pasión y con toda la intensidad.



La práctica no es fácil. Nos limitan tantas cosas, el qué dirán, esa sociedad idiota marcando reglas a las personas de cómo comportarse, cómo controlarse, cómo sentir. Nos limitan esas construcciones sociales de los celos, las inseguridades, esas masculinidades tan frágiles y esas feminidades tan posesivas; el orgullo que supuestamente hemos de tener, que tan bien disfrazamos de 'dignidad'; el honor, el Yo soy Especial. Esa línea tan fina que separa la apertura a perdonar del riesgo de ser usadx. Hay tanta suciedad que nos corroe el espíritu.

Querer ser libre en un mundo tal es casi condenarse a la soledad, en un mundo donde la soledad es vista como fracaso; no como elección.



Entonces, decía, volver a los pilares. Recordar las enseñanzas de esxs pocxs que hemos conocido que viven libres. Y aún así, de vez en cuando, cuestionarlxs. No saber muy bien si realmente viven libres o si están usándose. Si es auténtico el sentimiento o si son psicópatas: fina línea entre unxs y otrxs cuando no hay garantía alguna que lo que se dice es lo que se siente y piensa. Al final, todo podría ser una gran mentira. Y nada más.


2.

Les dejamos hablar porque en ellxs creemos; porque seamos psicópatas o no, lo que hay en este lado más acá de la piel es puro y salvaje sentimiento. Nos recuerdan que nuestra experiencia puede mantenernos a flote aún cuando el amor se ha ido porque se ha amado, plenamente. El amor vendrá de vuelta, en distintas formas y dimensiones. Hay que buscar lo que se necesita.

Y tienen razón: se encuentran, más pronto que tarde, seres cándidos quienes se ofrecen a cuidarnos aún en tiempos de penuria. El mundo sigue girando. 



1.

Love has left.

It is time for change.

It is time to return to those who are the pillars of our understanding of love. There are those who taught us that love is freedom; above all, is free. Love is honesty and care of the Other. Long ago we were taught to go beyond rules, egos and chains. It's time to put this into practice.

Love is a kind word, a gesture of affection when we show ourselves naked and vulnerable. It is the openness to the intensity of the emotions, not counting that one day the lack of that person is going to cause us harm. Love is not coward, is not afraid to show itself. It does not use games or manipulations. Love, above all, frees. It offers freedom to the loved one to be who they want to be.

The love that is given is never in vain, nor a nonsense, nor a waste of time. Giving love does well mainly to the one who gives it, beyond the good it brings to the recipient.

There are those of us who love love for the beauty and the warmth that the feeling produces. It is offered without conditions, in its entirety. Uncomplainingly. Without gears back. Without brakes, especially without brakes. The time of life is limited and we have come here to feel, to be alive, to receive everything that life wants to give us. There is no time for cynicism, to live with fear, to live with brakes. There is no time not to love with the whole being, with all the innocence, honesty, passion and with all the intensity.



The practice is not easy. We are limited by so many things, what will they say, that idiot society marking rules to people on how to behave, how to control themselves, how to feel. We are limited by these social constructions of jealousy, insecurities, fragile masculinities and possessive femininities; the pride we are supposed to have, which we so well disguise as 'dignity'; honour, I am Special. That fine line that separates being open to forgiving of the risk of being used. There is so much dirt that erodes our spirit.

To want to be free in such a world is almost to be condemned to solitude, in a world where loneliness is seen as a failure; not as a choice.



Then, we were saying, let's go back to the pillars. Let's remember the teachings of those few who we have known to live freely. And yet, from time to time, we question them. Not knowing very well if they really live free or if they are being used. If the feeling is authentic or if they are psychopaths: that fine line between ones and others when there is no guarantee that what is said is what is felt and thought. In the end, everything could be a big lie. And nothing else.



2. 

We let them talk because we believe in them; because whether we are psychopaths or not, what is on this side of the skin is pure and wild feeling. They remind us that our experience can keep us afloat even when the love is gone because we have loved, fully. Love will come back, in different shapes and dimensions. We need to look for what is needed.


And they are right: there are, sooner rather than later, candid beings who offer to look after us even in times of sorrow. The world keeps spinning.


domingo, octubre 01, 2017

Ni Estado ni familia

No debemos lealtad ni al Estado ni a la familia, esas dos instituciones sagradas de nuestra tradición moderna, cuando éstas son sinónimos de violencia y opresión. 

No hay principios que valgan cuando se sostienen en el sufrimiento de las personas. 

Si el Estado y la familia maltratan, nos juzgan y nos encarcelan, somos libres de alejarnos, clamar y luchar por nuestra independencia. Es repugnante, hipócrita y triste defender lo contrario. El espíritu necrófilo de quienes puedan defender que el sufrimiento y la violencia son necesarios, tiene que ser expuesto. 

Quien ama la vida, ama la libertad y ama el cuidado de sí mismx y el amor. Quien defiende Ideas antes que a personas y antes que a nuestro entorno, ni ama la vida, ni la libertad, ni el amor.

Viva ese derecho revolucionario a ser libre de vivir en paz, 



We owe no loyalty to the State or to the family, those two sacred institutions of our modern tradition, when they are synonyms of violence and oppression.

There are no principles that are worth following when they are sustained in the suffering of people.

If the State and the family mistreat, judge and imprison us, we are free to walk away, claim and fight for our independence. It is repugnant, hypocritical and sad to defend otherwise. The necrophile spirit of those who could defend that suffering and violence are necessary has to be exposed.

Who loves life, loves freedom and loves caring of the self and love. Who defends Ideas before people and before our environment, neither loves life, nor freedom, nor love.

Viva that revolutionary right to be free to live in peace,







lunes, septiembre 11, 2017

Disertación - procesos

Hace más de tres semanas: encuentro un fragmento de un libro en Twitter que me impresiona. El fragmento habla sobre la violación; sobre cómo, de forma más o menos inconsciente, el miedo y la certeza de que tarde o temprano puede sucedernos, a nosotras, como mujeres, por ser mujeres, existen, están ahí. Esa vulnerabilidad intrínseca.

No retengo el nombre del libro ni la autora.

Hace cuatro días: Facebook me enseña un vídeo de una artista que relata su historia de haber sido forzada en su propia casa; cuenta la relación que hay entre la pobreza y precariedad que la hicieron elegir ese barrio, la inseguridad intencional del edificio donde habitaba con su consiguiente alto índice de criminalidad, permitidos por el dueño de los apartamentos y las autoridades, corruptas, y entre las constructoras, que buscan que les inquilines se acaben mudando, para así poder reconstruír y alquilar a gente de mayor poder adquisitivo: gentrificación, le llaman.

La brutalidad del acto, que no fue agresivo: un chico joven negro, sin muchos estudios ni perspectivas de trabajo o de ser aceptado en la sociedad (cumpliendo cada tic de las estadísticas), entra en su casa obligándola con una pistola a tumbarse en la cama y entonces, inserta su miembro en ella hasta eyacular, mientras ella mira el techo. La casa deja de ser hogar para convertirse en territorio extraño y hostil. El cuerpo deja de ser hogar para convertirse en territorio extraño y hostil.

Decido que uno de mis casos de estudio para mi trabajo final de máster ha de ser esta historia. Jane Leo escribió un libro sobre ese acontecimiento en el que el día a día dejó de serlo. Leo el libro, y un fragmento me suena: es el que había retuiteado semanas atrás.

A medida que sigo buscando más sobre su historia, me doy cuenta de que ese libro ya lo había visto tiempo ha; hace tanto tiempo que esta historia había entrado en mi vida. Verso Books recomienda ciertos libros como los mejores del año y ahí estaba: Rape New York. Me llama la atención cómo estos acontecimientos están relacionados; cómo se conectan finalmente. Esa historia siempre estuvo ahí, delante de mis narices. Fue una cuestión de prestar atención, de venir en el formato preciso.

Pero esto, por supuesto, son tan solo futesas. No es relevante - ese acontecimiento lo es; cómo la vida de una persona puede cambiar en dos horas, cómo alguien inocente - y pobre - paga por la corrupción y avaricia de quienes están al otro lado, sosteniendo el poder. Permitiendo que tales actos ocurran. Banalizando el sufrimiento de les pobres del mundo. Culpables elles, por ser pobres.



More than three weeks ago: I find a fragment of a book on Twitter that strikes me. The passage talks about rape; about how, more or less unconsciously, the fear and the certainty that sooner or later it can happen to us, as women, because we are women, exist, they are there. That intrinsic vulnerability.

I do not retain the name of the book or the author.

Four days ago: Facebook shows me a video of an artist telling her story of having been forced in her own home; the relationship between poverty and precariousness that made her choose that neighborhood, the intentional insecurity of the building where she lived with the resulting high crime rate, allowed by the owner of the apartments and the corrupt authorities, and between the builders, who seek that tenants leave the place, so that they can rebuild it and rent it to people of greater purchasing power: gentrification, they call it.

The brutality of the act, which was not aggressive: a young black boy, without many studies or prospects of work or being accepted in society (fulfilling every tic of the statistics), enters her house forcing her with a gun to lie on the bed and then, he inserts his member into her until he ejaculates, while she looks at the ceiling. The house stops being home to become strange and hostile territory. The body stops being home to become strange and hostile territory.

I decide that one of my case studies for my master's thesis has to be this story. Jane Leo wrote a book about that event where day to day stopped being it. I read the book, and a fragment seems familiar: it's the one I retweeted weeks ago.

As I continue to search more about this story, I realise that I had already seen this book before; it is so long ago that this story had come into my life. Verso Books recommends certain books as the best of the year and there it was: Rape New York. It strikes me as how these events are related; how they finally connect. That story was always there, right in front of me. It was a matter of paying attention, of coming in the precise format.

But these, of course, are just trivialities. They are not relevant - that event is; how a person's life can change in two hours, how someone innocent - and poor - pays for the corruption and greed of those on the other side, holding the power. Allowing such acts to occur. Banalising the suffering of the world's poor. The guilt is on them, for being poor.