Confieso que he vivido
jueves, mayo 16
De noche,
miércoles, mayo 15
Palabras van, palabras vienen
martes, abril 16
Pataleta
los días son apacibles, calmados, silentes; silenciosa afirmación temporal, diurna, de que todo va bien.
Nada es mentira, el amor es amor. Las caricias son caricias, los besos son besos.
El amor es sólo y solo amor.
Los cuerpos se abrazan en lágrimas nocturnas.
Las ojeras, tras la batalla nuestra de todas las noches, meros daños colaterales.
Pesadillas previas a la pérdida de consciencia: ¿y si este amor no es más que cierta locura que algún lenguaje psiquiátrico podrá definir? Imagínate, algún día descubrir que todo fue una farsa.
¿Pero quién podría quitarnos la Verdad de estas caricias, de estos besos, de estos abrazos que el corazón pide, que el corazón da?
Si nos la quitan, fíjate, no quedaría Amor tampoco en la Literatura, tan solo trastornos, dependencias, inseguridades, posesión, sufrimiento inútil, pobres infelices dramatizando su miserable cruz. Pastillitas para todos los poetas y el mundo se quedaría sin Poesía. Camisa de fuerza para los genios, y el mundo viviría en apacible normalidad. Puta mediocridad. (Y no es que la normalidad sea cuerda, es que nunca se plantea que no lo esté. Feliz en su ignorancia.)
Dicen algunos profesionales del alma humana que la pasión y la atracción van de la mano de la destrucción. O algo parecido, como si importaran mínimas diferencias en algo tan triste. Dicen que, en fin, habría que apartarse de aquél o aquélla que te atrajera irracionalmente (¿puede la atracción definirse de otra manera?), pues te llevará a la ruina. Así que más bien busca a alguien que, aunque te resulte menos atractivo (bonito eufemismo para decir que dejes la pasión de lado y te mueras en vida; ¿será que peco de maniqueísmo?), pueda ofrecerte tranquilidad, coherencia, cariño sin sobresaltos.
No en vano había cierta frase que abogaba porque nos quedáramos antes con quien nos quiere que con quien queremos.
Menuda estupidez.
Menudo conformismo.
Felicidad conformista.
.... pues la verdad es que me parece bastante triste. Si la alternativa a alejarse de la persona que te atrae y te vuelve, literalmente, loca, es vivir una apacible vida feliz al lado de alguien que sólo puede ofrecerte coherencia y sosiego... menudo aburrimiento. ¿Habremos de hacer excursiones a los parques de atracciones para sentir alguna simulación de emoción?
En qué se nos quedará la vida.
viernes, marzo 22
Después del fin del mundo
lunes, marzo 4
Conversaciones de madrugada
viernes, marzo 1
Cosas del este
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domingo, enero 27
Adiós.
Hablaba ahí de tantas cosas que ahora mismo no valen nada. 'Luchar', 'locura', 'amor', 'todo'.
miércoles, enero 23
Idílico, dice
¿Has oído decir que era bueno ganar la jornada?
Yo también afirmo que es bueno perderla . . . las batallas
se pierden con el mismo espíritu con que se ganan.
No hay más noches que esta noche. No existe lo que fue, lo que será, existe esto... y apenas si dura un momento.
La jornada acaba, el sueño se escapa por la ventana, dolores y amores nos abrazan por igual.
Empieza nuevamente a nevar, a dos mil kilómetros un padre da el biberón a su renacuajo,
el renacuajo desconoce todavía la existencia de la nieve,
de los dolores de la mente y del corazón,
tan solo tiene hambre, sed, sueño y ganas de cagar.
Aunque ya empieza a intuir el miedo a la soledad.
Quisimos tanto a ese padre alguna vez.
El amor de una vida;
y luego vinieron otros,
amores de otras vidas, o de toda una noche - que no es poco.
Noches como esta y otras que ya ni recordamos,
y hay tan poca diferencia entre la felicidad del niño en trineo y la felicidad de los amantes jugando a besarse, a acariciarse. A amarse.
La niña no olvidará jamás al abuelo paseándola en trineo,
jamás al chico de la rosa en la boca;
lo quisiera ella como abuelo de sus nietos.
Pero no sabe, no sé, no sabes,
querer tan solo una cosa.
Amores y dolores llegan con la noche y el sueño no nos salva,
quisiéramos tantos besos, de tantas bocas,
pero cada una clama exclusividad.
Y tan solo tenemos una boca.
Tan solo un corazón.
Tan solo una vida.
Y tanto deseo y pasión. Tanto amor.
Y tan fuerte se siente la unión con su alma,
ahora indistinguible de la nuestra,
como desnuda la mano se encontraría ya sin su anillo.
Como rápidos se aceleran los latidos al encontrarnos a aquel otro, que no es él.
Y el sexo humedecido por tantos, múltiples caras de él.
¿Me contradigo?
Muy bien pues . . . me contradigo;
soy grande . . . contengo multitudes.
Pero ya se acaba la jornada, la batalla se perdió, persisten los dolores, los amores de distinta índole,
y nos envidia el padre con el biberón por ver nevar y leer a Whitman.
Idílico, dice.
Idilios, desde luego, que nunca falten.
jueves, enero 17
Esperanza
martes, enero 15
Dulce Navidad
Tiemblan ellas por el crimen, tiembla el corazón por el puñal.
Ante tanto No, cuan poderoso Sí se erigió.
Y destrozó.
Y arrancó todo cuanto pudo, todo cuanto quiso permanecer:
quedarse, dar sentido, salvar unas creencias,
unos sentimientos,
promesas,
esperanzas,
etc.
Sientes honda la culpabilidad.
La estupidez.
La debilidad.
Y si al menos se hubiera conseguido algo.
Ni eso.
Ni tan solo eso.
(Y piensas que si, quien sabe, de haberse conseguido algo,
no habría sido peor.
Encontrarnos a la víctima despierta,
¿no habría resultado más mezquino todavía?
¿No vale más haberla matado mientras dormía?
De habernos visto, ¿qué nos habría dicho?
- ¿Has venido a matarme?
¿Y qué podríamos haber contestado?
No cabe la mentira frente al que pronto ha de abandonarnos.
- A matarte vengo, aunque tan solo necesitaba hablarte
una vez más antes de.
Antes de. ¡Cuánto egoísmo!)
Ni tan solo eso.
Dulces sueños tenía.
Mientras nuestro tormento su corazón apuñalaba.
- Dulces sueños tengas.
Lamento no comprender estos deseos locos de matarte.
Lamento yo seguir con vida.
