sábado, enero 14

Alto en el camino

A pesar de todo, es este alto en el camino el que valida lo que hemos andado y lo que nos queda por andar. Es alzar la copa y brindar por Chris Farlowe y su Miss you fever, como podríamos haber brindado por Patti Smith, y su Because the night, por Howlin' Wolf y su Spoonful, por The Cramps, por I walked all night, por Tom Waits y I hope I don't fall in love with you, o Chicago.
Chicago, sí, como pudo haber sido para otros amantes Montreal. Para amantes de nombres parecidos a los nuestros. Pero no lo fue.
Así que sigo alzando mi copa y no dejo de mirar el cielo desde este balcón, que es mío esta noche, desde esta casa que hoy me pertenece, desde esta ciudad que por estas horas me será hogar. Hay una llamada tanto del cielo como del mar a la lejanía. A escapar de lo conocido, de lo que nos viste, de lo que nos arropa. Pero no esta noche.
Esta noche me dejo llevar por esas voces, que de vez en cuando me apartan del libro que urge ser leído, de las obligaciones que no esperan, pero pueden esperar unas cuantas canciones de Damien Rice. 
Hago un alto en el camino y admiro la belleza de una calle cualquiera, pero es mi calle, por la que transito desde hace algún tiempo, y nunca la he visto más hermosa. Pisos viejos determinan de un lado y del otro su estrechez, viejos como sus habitantes, cuya silenciosa marcha hacia las otras calles de la muerte se ve interrumpida por alguna guitarra de estudiantes que han venido a la ciudad en busca de algo nuevo y han acabado en este barrio. Pero no veo tristeza ni melancolía esta vez. Todo parece estar bien, todo parece estar tranquilo. Y puedo seguir leyendo. Y sigue Elvis Costello, con Spooky girlfriend, o 15 petals. Todo es aleatorio, como los recuerdos que quisieran asomarse. Pero no.
Es por este momento por lo que me reconcilio con la existencia, por la música, por la literatura. Por el cuadro maravilloso que me ofrece mi calle, por poder plasmar estas letras en la hoja trasera de los apuntes. Por Ray Charles. Porque esta etapa de mis días la cantará el rock, el blues, el jazz. Porque la recitará la poesía.
Porque, a pesar de todo, este instante... es puro y embriagador placer.