viernes, enero 13, 2012

Sobre falsos héroes

Al final llega la risa. La broma compasiva, el viejo dicho. La vida se puede resumir en unas cuantas frases, en su defecto, en unas cuantas canciones.

Hay formas y formas de sumar años al calendario. Hablan de ciertas crisis que se repiten de década en dos. Resulta que la que me tocaba este año la celebré el pasado. Las crisis son indecorosas. Sobre todo las reiterativas. Sobre todo las deprimentes.

No, la vida no es tan gris, ni tan mala, ni tan cruel. Una puede sumergirse en el barro, revolcarse en la espesura del marrón y jugar y tragarse su propia mierda. El tiempo que le plazca. Pero una debería saber que eso no durará para siempre, que se levantará, se limpiará y se pondrá la ropa planchada que la espera sobre la cama. Igual que una se cansa de estar bien, también se cansa de estar mal. Y a mí me cansan quienes han tomado por bandera el negro y todo lo tiñen del mismo. Me cansan, porque exageran. Me cansan, porque pierden su tiempo y me hacen perder el mío. Me cansan, porque olvidan que no son tan débiles. Que pueden levantarse, cuando quieran. Que sí, que duele, ya lo sé. Bueno, pues qué le vamos a hacer. Para vivir quejándose, más valdría no vivir. Me cansa la tragedia que han tomado por papel, cerrando así cualquier cambio en sus tristes, miserables vidas. Todo está escrito y todo intento de hacerles ver que, quizá, si quisieran, podrían abandonar el guión, es en vano. Si se lo tomaran en serio; pero todo es un juego.
Así que no. Adiós a poetas suicidas, a héroes trágicos, músicos cocainómanos. Me dan risa.

La vida es mucho más que todo eso.

Y mirad qué bien me queda el vestido que acabo de estrenar. Rojo.


y todo fue resultado de:

Lo verdaderamente trágico, triste, cruel no es que las cosas acaben, no es la muerte, con su no retorno, el final de una vida, el final de un amor, la impotencia de no volver a disfrutar de los buenos momentos que jamás volverán, el desespero, el desasosiego. No es el dolor del duelo que llega sin avisar y se instala sin preguntar como amo del lugar, el duelo de lo perdido. El sentimiento de vacío, el sentimiento de querer morir también nosotres, y más palpable todavía, el sentimiento de desgarro, el sentir que algo nos han quitado de nuestro ser y se nos rompe el alma a pedazos de nostalgia y lástima por nosotros mismos. Lo verdaderamente trágico, triste, cruel de la naturaleza humana es justamente aquello en lo que radica su grandeza: el poder salir adelante. El poder superar la muerte y que sigamos teniendo una vida que querer vivir. El hecho físico, sí, empírico, de que nadie muere por amor. Nadie muere por algo que muere. Siempre acabamos levantándonos. He ahí la tragedia del ser humano. He ahí su heroicidad.
Y quien no se levanta... está exagerando su cruz. No se nos dio una más pesada de la que podamos soportar. Quien no se levanta, olvida que somos demasiado fuertes.

3 comentarios:

  1. Tu texto es evocador. Uno puede siempre levantarse y salir del barro en que se estaba revolcando. Es lo que hace Robinson Crusoe abandonado en su isla. Se sume en la depresión hasta que el hombre civilizado, el portador de la luz de la sociedad, se alza y lucha. Y lo saca de sí mismo.

    Sin embargo, pienso que tan creativos son los estados de lucha y creación como los de postración y hundimiento. Son las dos caras de una misma moneda. El luchador perpetuo que no tiene crisis es un monigote. Es necesario hundirse, es pedagógico, es aleccionador. No hay una épica única en el hombre que se levanta y alza sus brazos al cielo, si no hay antes un hombre derrotado que es su núcleo. Basta de poetas suicidas, dices ¿por qué? Es una dimensión del ser humano el elegir el poner punto final a su vida. No creo que haya un paradigma, fuera del optimismo de papel couché americano, que nos haga ver siempre la vida como un desafí deseable¡. Existe la derrota, y si no la conoces, te invitaría a pasarte por una residencia de ancianos, la que quieras, caras y menos caras, y mira a los que están allí sentados esperando la muerte. Léeles lo que acabas de escribir y piénsalo de nuevo.

    Un cordial saludo.

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  2. Es tan cierto el post como el comentario de Joselu. Yo iría incluso más lejos. La lucidez y la creatividad y la conciencia de quiénes somos suelen llegar más en estados de postración y hundimiento, ya que por lo general la gente que se empeña en ver siempre el lado bueno de todo no deja nunca de moverse, lo cual es en sí contraproducente. Lo procesos de cambio y evolución en las personas no suelen llegar cuando no dejan de moverse, sino cuando un día paran, empiezan a consumirse y comienzan a hacerse preguntas. No tendría sentido decirle a alguien que no tiene derecho a sufrir por un amor no correspondido o acabado por ejemplo, ya que puede que ese proceso de dolor sea necesario para que esa persona supere esa fase de su vida albergando las mínimas secuelas posibles de la misma. Sin embargo alguien que se empeñe en seguir adelante enseguida, podría limitarse a estar barriendo la mierda bajo la alfombra (por ejemplo buscando enseguida a otra persona como sustituta de la anterior, sin haberse dado la oportunidad de superar a la anterior y ver con más objetividad el futuro). Yo creo que deben existir los poetas suicidas, se suiciden o no, y es normal que cierto estado de postración pueda llegar a ser incluso complaciente. Es normal estar triste muchas veces en la vida; lo que no es normal es estar siempre alegre y jovial: ahí es donde hay algo que no cuadra en la personalidad de alguien.

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  3. No digo que no. No he dicho que uno no tenga que caerse, que tenga que estar siempre levantado, con una sonrisa.
    "El tiempo que le plazca" puede hundirse y serle necesario ese duelo.
    Mi "queja" es para aquellos que han tomado ese estado por tendencia de vida, del cual ya no salen y al cual siempre vuelven. Y todo "lo tiñen de ese color".
    Os doy toda la razón en lo que me decís. Claro, por supuesto, cómo iba a ser de otra manera, sino necesaria la derrota, el sufrimiento. Pero, pienso, tal como se cae, hay que saber levantarse. Y quien no lo hace, me cansa.

    Saludos a ambos.

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