martes, febrero 21

Cuánto amor policial

Las cosas se están poniendo interesantes. Bueno, interesante es una absurda forma de definir los brutales ataques de quienes darían la vida por nuestra seguridad. 
Me recuerda a Barcelona, hace unos meses. Y a muchas otras ciudades, me podrían decir. Ya, pero es que Barcelona fue mi Barcelona y no hay más que añadir. Cuánta impotencia sentí en aquellos momentos.
Por ello pienso que es hora de salir a la calle. Demasiados días he estado parada, en la placidez del hogar. Uno se acomoda y se acaba pudriendo. El mundo por fin gira a mi gusto y qué mejor que meterse de lleno en el remolino y ahogarnos en medio del bullicio o en manos de las porras ensangrentadas.
Me respaldé en el infranqueable muro del cinismo y el escepticismo, que están muy bien, pero ahora toca otra cosa. 

Nos vemos en cualquier ciudad, llámese esta Valencia o con cualquier otro nombre.