miércoles, febrero 15

Curando viejas heridas o rasgando en la llaga

Eran los tiempos del principio. Era esa mañana que me presentó a Le punk. Y yo con anginas.

- Me encantan. Con cada canción más. 
- No escuches a Doctor Deseo, pues. Te enamorarás. 

No hizo falta más, claro. Lo primero que encabezaba la búsqueda era Abrázame y después fue Que amanece de nuevo y luego otra y otra y otra más. No, no fue difícil enamorarme. A él no le gustaba tanto la voz de Francis como la parte instrumental. Por aquellos tiempos yo solo escuchaba las canciones por las letras y las voces. Adoré a Francis.

Iba escuchando sus discos del más reciente al primero. No tuve prisa. Definí tantas cosas, sobre todo..., en sus letras. Siempre hablando del deseo, siempre en la tristeza y el dolor. Y así fue todo. Es la torpeza lo que nos une a ti y a mí.

Hoy me da por volverlos a escuchar, llegando al fin al primer disco y no me decepcionan en sus cuentos. Hoy, que esperaba yo la llegada del nuevo material. Pero ayer, que fue un día feo, me enteré de que todavía no salía a la venta. Bueno. 
Quizá aún no sea hora. Sea lo que sea el para qué.

La palabra es siempre Adiós,
la despedida como norma.
Estúpido y deseado destino,
impulso extraño y necesario.

Todo suele empezar bien,

al fin siempre ligando con la soledad.
Ridículo estigma de un libro pasado,
curiosa y trasnochada realidad.

Cualquier lugar...

es más bello si se deja atrás,
yo hoy estoy cansado y quiero dudar.