viernes, febrero 10, 2012

A todo o nada, siempre

Cómo nos vamos a quemar...

Ah, pero qué maravilloso el fuego, cómo no jugar, cómo no dejarse la piel una y otra vez, apostar con todas las cartas, no guardarse ases ni las mangas, ese noséqué que recorre el cuerpo y la sospecha de que nos vamos ruborizando, pero nunca echarse atrás, hasta el final, hasta bebernos las cenizas del corazón que ya no quedará, pues ¿de qué nos servirá un corazón impoluto en la hora final?

Sabes bien que esa frase se grabó en mí y desde aquel día pocos amaneceres llegan sin que traspase mi mente una vez más: Quiero vivir de tal manera que a la hora de mi muerte pueda decir que mi vida no fue una mierda. Reformulada miles de veces. Para una vez que ella -¡ella!, yo que la tenía en el pedestal de la rectitud, pero era tan humana como tú y yo y...- blasfemaba contra el bien hablar.

Y qué si nos abrasamos. Ya lo hemos hecho tantas veces. Unes se vuelven cada vez más desconfiades, más miedo adquieren con los años y más muros se plantan alrededor. No, no, no, ah... no hay peor maldición que temer los laberintos de la pasión pensando que esconden flechas de Eros, cuando la gracia está en perderse una y otra vez y si acabamos envenenades de nuevo, qué más bello que morir de amor. Si no solo los gatos tienen siete vidas.

Cuánto costarás de criar.

Espero que la vida entera, gracias.

3 comentarios:

  1. "Porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo,la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas..."

    "Si seguis así os vais a volver locos, pero no dejeis de mantenerme informado de lo que pase."

    En el camino
    Jack Kerouac
    Ed. Anagrama
    1987

    Intensidad. Vehemencia. Pasión...
    Encantado de leerte.

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  2. ¿Pero sabes lo malo de todo esto? Cuando en el punto álgido de la partida, cuando estás ya tocando la victoria... tu compañero de juego se marcha. Plas, plas, plas. Cambio de tema, aquí no ha pasado nada, y se queda el otro con cara de tonto. Ah, qué rabia no encontrar buenos adversarios, valientes hasta el final.

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  3. Estos días leía a Amikhai:

    "Aquel que huye de la mujer que quiere
    hará saltar su última palabra
    como una piedra lisa sobre el agua:
    Rebotará tres veces,
    quizás cuatro.
    Después se hundirá."

    Pero... victoria, rabia, adversarios...

    "Cuando te has ido
    he hecho que un perro rastreador me oliera el vientre.
    Se ha llenado el hocico y ha salido a buscarte.
    Espero que encuentre y arranque
    los testículos de tu amante o,
    al menos,
    que me traiga una media tuya entre los dientes."

    Mil ladrones armados no podrán despojarte de tus deseos...

    Valiente.

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