sábado, marzo 10, 2012

hogares reencontrados

Qué paz volver al hogar que se creía perdido. 
Entre tanta gente extraña se acaba uno perdiendo   
confundimos la lejanía con la pérdida        
van muriendo esperanzas        hasta que
volvemos a ellos ahora que
todavía tenemos la suerte de tenerlos         y
los encuentro deseosos de hablar    de 
contarme
de anécdotas llenos, sin más trasfondo que su día a día        pero 
es su día a día que ahora me cuentan ilusionados
me echaban de menos
y yo a ellos
tanto.
hogar.
Aquí hay sosiego, el sosiego de lo conocido de siempre        aunque 
pronto habrá una discusión 
no has limpiado bien la mesa
la silla no está en su sitio
mamá escúchame un momento y no grites,
o grítame, echaba de menos estas peleas tontas
entre tanta gente, tanto extraño.
aquí no hay dolores de amores ni desamores
ni ilusiones truncadas a kilómetros distancia
ni batallas metafísicas
o guerras espirituales, como se le llame,
todo es más plano
y por ello más profundo
más adentro, más simple,
necesidades básicas
comer dormir reír gritar reír comer hablar
aquí vuelvo a ser una niña
la niña
así me quieren ellos
ilusos
no quieren saber que perdí la inocencia hace ya tanto             y
me tratan como si aún fuera buena persona        y
-no sé por qué diantres asocio tanto inocencia y bondad,       pero-
yo se lo agradezco tanto tanto             que
incluso podría abrazarles y besarles           si
pudiera,      si
me fuera más fácil mostrarles mis sentimientos...

4 comentarios:

  1. Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando,
    quería que el arroyo fuera un río, que el río fuera un torrente
    y que este charco fuera el mar.
    Cuando el niño era niño no sabía que era un niño,
    para él todo estaba animado y todas las almas eran una.

    Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada,
    no tenía ninguna costumbre, se sentaba en cuclillas,
    tenía un remolino en el cabello, y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

    Cuando el niño era niño era el tiempo de preguntas como:
    ¿Por qué yo soy yo y por qué no tú?
    ¿Por qué estoy aquí y por qué no allí?
    ¿Cuando empezó el tiempo? ¿Dónde termina el espacio?
    ¿La vida bajo el sol es sólo un sueño?
    Lo que veo y oigo y huelo, ¿Es sólo apariencia de un mundo ante el mundo?
    ¿Existe de verdad el mal y gente realmente mala?
    ¿Cómo puede ser que yo, el que soy, no fuera antes de existirir,
    y que un día yo, el que soy, deje de existir para siempre?

    Cuando el niño era niño le costaba tragar las espinacas, los guisantes y la coliflor,
    y ahora se come todo, no sólo por necesidad.
    Cuando el niño era niño alguna vez despertó en una cama extraña,
    y ahora lo hace una y otra vez.
    Muchas personas le parecían bellas,
    y ahora, sólo en ocasiones, con suerte.
    Imaginaba claramente el paraíso,
    y ahora, como mucho, lo adivina.
    No podía pensar en la nada,
    y hoy se estremece ante ella.
    Cuando el niño era niño jugaba entusiasmado,
    y ahora se concentra como antes
    sólo si se trata de su trabajo.

    Cuando el niño era niño las manzanas y el pan
    le bastaban de alimento, y todavía es así.
    Cuando el niño era niño las moras le teñían las manos,
    como sólo tiñen las moras, y asi es todavía;
    las nueces frescas le ponían áspera la lengua,
    y aún sigue siendo así;
    encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña más alta,
    y en cada ciudad el anhelo de una ciudad aun más grande…
    y aún es así.
    En la copa del árbol tiraba de las cerezas
    con igual deleite como lo hace hoy todavía;
    se asustaba de los extraños como todavía se asusta;
    esperaba las primeras nieves como hoy las espera

    Cuando el niño era niño lanzó un palo como una lanza contra un árbol,
    y hoy vibra todavía...

    http://www.youtube.com/watch?v=S34hDPlJzXg&feature=related

    Busca alguna belleza apropiada para tu madre...
    Siéntala a tu lado frente a una de las canciones que tú le oíste cantar en tu infancia.
    ¡O frente a Gurrumul!

    Piensa con ternura en que puedes hacer por ellos... y regálatelo.

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  2. Hacía tiempo que no pasaba a leerte y me agradó visitarte.

    un saludo

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  3. Sé cómo va eso. Leyéndote, me he dado cuenta de que pensaba que eras una treintañera, pero me he chocado la frente con la palma de la mano y me he dicho: ¡pero tío, si es una veinteañera! Ahora leo tu blog desde otra perspectiva. Últimamente he estado desconectado de todo: hastiado, diría yo. Pensando en cerrar el blog, otros cambios. No sé. Meditando. Mi primera preocupación es el curro, que me tiene frito, pero acabo de ver "La chica del dragón tatuado", o algo así, la de Salander -la de Millenium-, solo me leí la primera parte, you know, y me hubiera gustado vivir eso de tener una hija más joven, por lo de no perderme etapas, como Wallander en las historias de Henning Mankell. Bueno, eso de tener una hija, en concreto, más que un hijo incluso, una cosa rara seguramente, o no tanto, teniendo en cuenta otros factores más personales que requerirían demasiado análisis. Pero pensaba en la peli y en mi sobrina que tiene casi 3 años ya y en cómo sería eso. Resulta que cumplo 39 en breve y las mujeres solteras me dicen que aparento 34 o 36 y resulta que me da igual.Me he sorprendido al darme cuenta de que, pasado el minuto de gloria, me es indiferente. ¿Eso es madurar o es que estoy hasta los cojones? No sé. Ando en la cuerda como un equilibrista -sin tomarlo a la tremenda, ojo, solo como metáfora-, o, mejor, como decía Manuel Padorno: "sobre la misma raya del desvío". Eso que los japos llaman crisis y para ellos significa "cambio", "proceso a otra cosa". Pues algo así. Creo que todo esto lo llaman vivir. Bueno, "casi" adolescente, esto de dejar los 38 me jode un huevo porque eso de tener que decir dentro de un año y pocas semanas que soy "cuarentón" es como para sumergirme en la crisis esa de los 40, que yo creo que no existe y es una excusa para seguir liándose uno con las de 25. Así que bona nit, buenas noches, o lo que sea, mi querida adolescente anónima. =D

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  4. Nacemos metafísicos y morimos escépticos. Pero ya ves, Ignasi, hay cosas que no cambian. Creo que me voy a enmarcar esos versos.


    Un gusto encontrarte por aquí, Esilleviana.


    Anonadada me he quedado, Julio, con ese arrebato de sinceridad. En el buen sentido de la palabra, por supuesto.
    Por otro lado, no entiendo esas preocupaciones por la edad, si es en la segunda juventud cuando los hombres se presentan más interesantes. Si han sabido aprovechar los años, claro.

    Buenas tardes a los tres.

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