lunes, abril 2

Geografía de una vida

Buzău.
             Boldu.     Monteoru.    Mar Negro.
Almazora.
                 Masella.
Almazora.
                  Avignon. Carcassonne.                       Venecia. 
Buzău.
Almazora. Buzău.
                  Tenerife. Mallorca.            Cinctorres.
Castellón. Villarreal.
Almazora.
Valencia.
Barcelona.
Burriana.
Valencia, (Almazora, Burriana), Barcelona.
                                                    Berlín.
          Budapest.
Barcelona.
Valencia.
Burriana.
                Madrid. San Martín de la Vega. Miranda de Ebro. Vitoria.      Armentia.
Pamplona.
Almazora.
Valencia.
                    París.      Beauvais.
             Gandía.
Valencia.
Almazora.
                   Sevilla. Mairena del Aljarafe.
Valencia.

Podría haber añadido Cannes antes que Avignon, Ibiza antes que Mallorca, Bilbao antes que Vitoria, Mirambel antes que Cinctorres, Andorra, San Remo y otros muchos que ni se me ocurre nombrar. Podría haber suprimido Almazora, quedándome con Castellón, Mairena, quedándome con Sevilla, Madrid en vez de San Martín, París, en vez de...

Pero entonces no tendría ningún sentido.
No hay casual en este mapa.
(Por supuesto que, sin duda alguna, la distancia temporal de los acontecimientos ha querido ser arbitraria, y quizá muchos de estos lugares no habrían aparecido dentro de ¿cuánto? unos años, pongamos..., pero ah... maravillosa injusticia de la vida, divina memoria y excelsa su desmemoria)

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¿Y el futuro?

Cruenta batalla entre Madrid/Barcelona, aunque más fácil de lo que pensaríamos, pues quién se atreve a volver a pisar la B tan pronto todavía. 
Y aquí cada día de más es un día de menos. 
Luego llegaría el desierto. Verano. Incertidumbre. 
Quién sabe si tranquilidad en el hogar (no aguantaría mucho; aunque quién sabe, la rutina mata), si vuelta a los orígenes, el paraíso de la infancia (cuánto capricho), o desenfreno en alguna ciudad a la que ahí dicen città (¡ja!, mis ganas locas; eso sería demasiado, y mejor evitar nombrar el tema antes de; cuánta superstición).
Lo único cierto es La Coruña y Sheffield, pero eso ya es época de transición.

¿Y el futuro, entonces? Pues yo qué sé, si ni siquiera sé dónde estaré dentro de una hora.