viernes, mayo 25

A lo lejos





En una noche cualquiera consiguió encajar la última pieza del puzzle. Le quedó jodídamente perfecto, como todo lo que acontece a altas horas de la mañana. Le encantó esa mirada cómplice. Acababa de conseguir todas las respuestas y también la pregunta principal a la que a partir de ahora tendría que contestar.

Ahora, al fin. Al día siguiente recibiría el premio -nada más ni nada menos que la libertad- y se marcharía lejos. No podía parar de reír. Se acabó, se dijo, lo conseguí, gritó. Lejos, muy lejos, pensó. Cogió las maletas. Los ahorros. La sonrisa. Ningún recuerdo. Silencio, susurró. Y nadie tuvo más que añadir.






Allá llevarás, mar, donde no haya olvido porque no existe el recuerdo 


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jueves, mayo 24

Noticias de esa otra parte

                                                  Y las noticias vienen de otra parte,
                                                  siempre de otra parte,
                                                de ese mundo que no espera,
                                                al que poco importan nuestros cambios o nuestras pausas,
                                                  nuestras penas, nuestras alegrías que no comparte,
                                                ese mundo de locos.

Locos que nos dirigen,
locos que nos informan,
locos que velan por nuestra seguridad,
locos en la calle, acompañándonos día a día,
locos nuestros amigos, los que nos quieren 
y también los que queremos
-rematadamente locos, locos de atar-,
locos nuestros enemigos, los que odiamos
y también los que nos odian
-estúpidamente locos, para ahorcar-,
locos en sus creencias, locos en sus hechos,
en sus fobias,
en sus futesas, en lo que tienen de excepcional,
locos esclavizándonos, encarcelándonos, matándonos,
locos en su triste mediocridad,
locos que nos tratan de locos.


Siempre las noticias llegan de esa otra parte.


Y los cuerdos, dónde están,
no escriben los brazos amputados,
no hablan las lenguas ensangrentadas,
no muestran las cuencas vacías de los ojos.
Dónde están los que aún conocen nuestro idioma
que nos han abandonado,
dónde queda el lugar de la cordura,
dónde aferrarse a un clavo que no esté ardiendo,
dónde un poco de sabor de hogar,
de olor de hogar,
de dolor de hogar.


                                Mueren. Mueren poco a poco todos;
                                   todo lo que valía la pena.
                                Nos aislan dejándonos en soledad
                                  y la añoranza aniquila.

martes, mayo 22

Magia

Se les conoce de boca en boca, como se conocen la mayoría de cosas buenas que tiene la vida.

Diría que esos finales de agosto y principios de septiembre configuraron las bases de todo lo que soy. Leer a Morey, escribir ese texto que para él fue el momento de entrar en mi vida, su llegada devastadora acompañado por Le Punk y Doctor Deseo, una muerte inesperada de quien no debía morir, lágrimas que no se atrevieron a salir, el cambio de ciudad, comienzo de la carrera, la lejanía de la familia y, sobre todo, de los amigos de "siempre".

Casi dos años después, me vi en la entrada al mundo de los sueños, acompañada de millones de fantasmas y nadie vivo en un teatro repleto de gente de las que a nadie conocía. Al principio tenía tanto miedo, las miradas que sentía sobre mí me pesaban.

Pero pronto ellos abrieron las puertas de la ensoñación y otras puertas que hacía tiempo que yo no abría.  Canté todas las canciones, tan solo paré cuando la emoción me inundaba los ojos impidiéndome sacar sonido alguno. Hacía alrededor de medio año que era incapaz de llorar. Me levanté de la butaca, bailé, salté, grité, aplaudí y reí con lágrimas en los ojos. 

Hicieron magia no solo con su música, sino con el espectáculo entero. Si la voz de Francis me llevaba muy lejos, verlo en directo hizo enamorarse definitivamente a mi entrepierna. Hay imágenes que nos dio que difícilmente podré olvidar.

Y por si no me hubieran regalado poco con su concierto, el sueño se alargó culminando en una espera interminable en la puerta de los artistas en cuyos resultados no creía lo más mínimo. 

Era demasiado. Era demasiado tener a Francis a menos de un metro de mí, darle un beso, hablarle, enmarcar la foto con él, pensar que todo había sido un sueño.

Pero vista la foto de cerca, parece que sí fue real.
Real como la vida misma, tan real como la ausencia de quien me los dio a conocer.



Es que no sé
 Si voy para delante o hacia atrás,
 No es fácil saber
 Qué es lo primero y lo que viene después.
 
 Sé que es cierto porque duele,
 Si es difícil merece la pena,
 Y si da gustito mucho mejor.
 
 Un reloj en la nevera,
 Una duda por bandera,
 Hay tanta niebla en este rincón.
 
 Una tregua en mi cabeza,
 Que me tiemble hasta la voz
 Cuando escucho tu canción
 
 Susurrada entre mis piernas
 Que me pierde la razón
 Que contigo la he perdido. 

jueves, mayo 17

Hayes

Hay una carta en un sobre ya cerrado esperando sobre mi mesa.
Hay malas noticias al otro lado de la línea de teléfono.
Al otro lado de otra pantalla de ordenador.
Un café demasiado cargado. Suavizado con leche. En un vaso de litrona, entra a mi boca con pajita.
Tareas pendientes. Muchas; hasta hace poco no me había dado cuenta de cuántas.

No sé si tirar la carta a los correos o a la basura. Seguramente acertaría mejor eligiendo lo segundo.

Hay, en fin, tiempo pasando. Un estar donde no toca, hacer lo que no se debe, un tiempo perdido.

Hace tres días que escribí la carta y no sé si la escribí para mí o para mi destinatario.
Hace tres meses que veo el amanecer a diario.
Años, tres, desde que invento mi vida.
Vidas, dos, desde que invento. Imagino, exagero, exaspero, miento, aniquilo.
La eternidad desde que usamos el sinsentido como si tuviera significado.

Hace algún tiempo desde que la palabra arrepentimiento perdió significado para mí. A la respuesta "¿Te arrepientes de algo?" simplemente no sé qué responder. ¿De verdad me arrepiento de algo? ¿De verdad no me arrepiento de nada?

Hay una pausa, en la mitad de un camino que no se sabe si va para arriba o para abajo.

Hay pocas conclusiones, que cada cierto tiempo se van cambiando.

Eso fue ayer.

Hoy.

Hay, también, esperanza, hay picor de pies, que dice alguna antigua superstición que es sinónimo de un viaje y que yo me creo no sé si porque realmente creo en ello o porque sé que mañana a estas horas estaré a más de trescientos km de aquí.

Hay incertidumbre, mucha, más cuando no me he parado a imaginarme el futuro de 999 maneras plausibles para que la realidad me traiga la milésima posibilidad que no tuve en consideración. Creo que esta vez solo he sucumbido a un par o tres elucubraciones. 

Hay toda una tarde-noche por delante y una mañana y también un mañana ajetreados. Si es que el sueño me permite dar el paso de hoy al siguiente día.

En fin. Que ya estamos en mayo. Y tirando para cuarto menguante, además. Y la entrada comprada desde hace más de mes y medio y el momento tan esperado de cantar con ellos

Niña, ven esta noche a pintar milagros, 
Mojarnos en lluvia de primavera, 
Que por las venas circulen los sueños. 
Al amanecer seguir soñando, 
Hacer que el tiempo vibre en nuestros cuerpos, 
Atrapar el instante donde todo va bien.

 Y sonreír.

martes, mayo 8

Caja de sorpresas

Podría hacerlo todas las veces que quisiera. ¿Te atreves a cuestionármelo? Te digo que no es la primera ni sería la última. Ni siquiera sabes de qué estoy hablando y ya se figura en tu cara esa suficiencia... estúpida.

Todas las veces que me vinieran en gana, ¿entiendes? Qué te queda por decirme ante eso, ¿que ya lo sabías? De alguna u otra forma, ya lo sospechabas.

Ya, ya. No hay nada que se te escape, verdad. Estás en posesión de algo así como la verdad absoluta, del pasado, el presente y el futuro todos juntos. Nada puede sorprenderte, nada te hace temblar -ya ni siquiera de emoción-, ¿miedo?, ¿imprevistos?, oh, el mundo, ese gran misterio... para ti no es más que una gran farsa.

El Gran Teatro, y tú puedes permitirte observarlo desde el lado de los espectadores, a ti ya no te pillarán. Juegas en otra liga.

¿No es eso lo que piensas? Dime, ¿estoy jugando bien mi papel? Ya te lo sabes muy bien, cuántas veces no habrás estado en mi situación, ¿verdad? 

En mi piel, dime, ¿has estado en mi piel también? ¿De verdad? Lo has sentido, ven, coge esa navaja -¿qué miras, es eso estupefacción?-, ¿has rajado así, has abierto mi cuerpo cual cremallera con su vestido, te has metido aquí adentro, te has mezclado con la sangre que emana disparada -perdona que te salpique, pero qué intentas, ¿detenerme?, ¿vas en serio?, lo siento, sé que no es momento para risas, pero-, cuéntame, qué has sentido entrando aquí dentro?; dame tu mano, no está mal, he pintado en tu mano un guante de color, ves.

¿Pero por qué te apartas? Tan solo quería enseñarte lo que era estar en mi piel, como tantas veces me dijiste que habías estado... No es nada, un pequeño rasguño, pronto la hemorragia parará, no vayas ahora a llamar a nadie, sería demasiado tarde para cuando llegaran, pero mira, tú... ¡tu cara es una delicia! Un poco pálida, te lo tendrías que mirar, eso sí; pero ¡al fin muestra una emoción! ¿Esto no te lo esperabas, verdad? 

Ya te lo dije... la vida nunca nos deja de sorprender. Deja de llorar, ni que me estuviera muriendo. Pero venga, ¿cumplirías una promesa a alguien que esperara su lecho final? Bien, pues prométeme que te acordarás de que la cuestión no es no temer a nada ni mucho menos es cierta esa idiotez de lo nada nuevo bajo el Sol...

              ...perdona que siga sonriendo... 
                     ya está... el sueño ha acabado. ¡Despierta!
                                                           ¡Ja ja ja!