jueves, mayo 24, 2012

Noticias de esa otra parte

                                                  Y las noticias vienen de otra parte,
                                                  siempre de otra parte,
                                                de ese mundo que no espera,
                                                al que poco importan nuestros cambios o nuestras pausas,
                                                  nuestras penas, nuestras alegrías que no comparte,
                                                ese mundo de locxs.

Locxs que nos dirigen,
locxs que nos informan,
locxs que velan por nuestra seguridad,
locxs en la calle, acompañándonos día a día,
locxs nuestres amigxs, los que nos quieren 
y también les que queremos
-rematadamente locxs, locxs de atar-,
locxs nuestres enemigxs, lxs que odiamos
y también lxs que nos odian
-estúpidamente locxs, para ahorcar-,
locxs en sus creencias, locxs en sus actos,
en sus fobias,
en sus futesas, en lo que tienen de excepcional,
locxs esclavizándonos, encarcelándonos, matándonos,
locxs en su triste mediocridad,
locxs que nos tratan de locxs.


Siempre las noticias llegan de esa otra parte.


Y les cuerdes, dónde están,
no escriben los brazos amputados,
no hablan las lenguas ensangrentadas,
no muestran las cuencas vacías de los ojos.
Dónde están les que aún conocen nuestro idioma
que nos han abandonado,
dónde queda el lugar de la cordura,
dónde aferrarse a un clavo que no esté ardiendo,
dónde un poco de sabor de hogar,
de olor de hogar,
de dolor de hogar.


                                Mueren. Mueren poco a poco todes;
                                   todo lo que valía la pena.
                                Nos aislan dejándonos en soledad
                                  y la añoranza aniquila.

jueves, mayo 17, 2012

Hayes

Hay una carta en un sobre ya cerrado esperando sobre mi mesa.
Hay malas noticias al otro lado de la línea de teléfono.
Al otro lado de otra pantalla de ordenador.
Un café demasiado cargado. Suavizado con leche. En un vaso de litrona, entra a mi boca con pajita.
Tareas pendientes. Muchas; hasta hace poco no me había dado cuenta de cuántas.

No sé si tirar la carta a los correos o a la basura. Seguramente acertaría mejor eligiendo lo segundo.

Hay, en fin, tiempo pasando. Un estar donde no toca, hacer lo que no se debe, un tiempo perdido.

Hace tres días que escribí la carta y no sé si la escribí para mí o para mi destinatario.
Hace tres meses que veo el amanecer a diario.
Años, tres, desde que invento mi vida.
Vidas, dos, desde que invento. Imagino, exagero, exaspero, miento, aniquilo.
La eternidad desde que usamos el sinsentido como si tuviera significado.

Hace algún tiempo desde que la palabra arrepentimiento perdió significado para mí. A la respuesta "¿Te arrepientes de algo?" simplemente no sé qué responder. ¿De verdad me arrepiento de algo? ¿De verdad no me arrepiento de nada?

Hay una pausa, en la mitad de un camino que no se sabe si va para arriba o para abajo.

Hay pocas conclusiones, que cada cierto tiempo se van cambiando.

Eso fue ayer.

Hoy.

Hay, también, esperanza, hay picor de pies, que dice alguna antigua superstición que es sinónimo de un viaje y que yo me creo no sé si porque realmente creo en ello o porque sé que mañana a estas horas estaré a más de trescientos km de aquí.

Hay incertidumbre, mucha, más cuando no me he parado a imaginarme el futuro de 999 maneras plausibles para que la realidad me traiga la milésima posibilidad que no tuve en consideración. Creo que esta vez solo he sucumbido a un par o tres elucubraciones. 

Hay toda una tarde-noche por delante y una mañana y también un mañana ajetreados. Si es que el sueño me permite dar el paso de hoy al siguiente día.

En fin. Que ya estamos en mayo. Y tirando para cuarto menguante, además. Y la entrada comprada desde hace más de mes y medio y el momento tan esperado de cantar con ellos

Niña, ven esta noche a pintar milagros, 
Mojarnos en lluvia de primavera, 
Que por las venas circulen los sueños. 
Al amanecer seguir soñando, 
Hacer que el tiempo vibre en nuestros cuerpos, 
Atrapar el instante donde todo va bien.

 Y sonreír.