martes, mayo 8

Caja de sorpresas

Podría hacerlo todas las veces que quisiera. ¿Te atreves a cuestionármelo? Te digo que no es la primera ni sería la última. Ni siquiera sabes de qué estoy hablando y ya se figura en tu cara esa suficiencia... estúpida.

Todas las veces que me vinieran en gana, ¿entiendes? Qué te queda por decirme ante eso, ¿que ya lo sabías? De alguna u otra forma, ya lo sospechabas.

Ya, ya. No hay nada que se te escape, verdad. Estás en posesión de algo así como la verdad absoluta, del pasado, el presente y el futuro todos juntos. Nada puede sorprenderte, nada te hace temblar -ya ni siquiera de emoción-, ¿miedo?, ¿imprevistos?, oh, el mundo, ese gran misterio... para ti no es más que una gran farsa.

El Gran Teatro, y tú puedes permitirte observarlo desde el lado de los espectadores, a ti ya no te pillarán. Juegas en otra liga.

¿No es eso lo que piensas? Dime, ¿estoy jugando bien mi papel? Ya te lo sabes muy bien, cuántas veces no habrás estado en mi situación, ¿verdad? 

En mi piel, dime, ¿has estado en mi piel también? ¿De verdad? Lo has sentido, ven, coge esa navaja -¿qué miras, es eso estupefacción?-, ¿has rajado así, has abierto mi cuerpo cual cremallera con su vestido, te has metido aquí adentro, te has mezclado con la sangre que emana disparada -perdona que te salpique, pero qué intentas, ¿detenerme?, ¿vas en serio?, lo siento, sé que no es momento para risas, pero-, cuéntame, qué has sentido entrando aquí dentro?; dame tu mano, no está mal, he pintado en tu mano un guante de color, ves.

¿Pero por qué te apartas? Tan solo quería enseñarte lo que era estar en mi piel, como tantas veces me dijiste que habías estado... No es nada, un pequeño rasguño, pronto la hemorragia parará, no vayas ahora a llamar a nadie, sería demasiado tarde para cuando llegaran, pero mira, tú... ¡tu cara es una delicia! Un poco pálida, te lo tendrías que mirar, eso sí; pero ¡al fin muestra una emoción! ¿Esto no te lo esperabas, verdad? 

Ya te lo dije... la vida nunca nos deja de sorprender. Deja de llorar, ni que me estuviera muriendo. Pero venga, ¿cumplirías una promesa a alguien que esperara su lecho final? Bien, pues prométeme que te acordarás de que la cuestión no es no temer a nada ni mucho menos es cierta esa idiotez de lo nada nuevo bajo el Sol...

              ...perdona que siga sonriendo... 
                     ya está... el sueño ha acabado. ¡Despierta!
                                                           ¡Ja ja ja!