martes, mayo 22

Magia

Se les conoce de boca en boca, como se conocen la mayoría de cosas buenas que tiene la vida.

Diría que esos finales de agosto y principios de septiembre configuraron las bases de todo lo que soy. Leer a Morey, escribir ese texto que para él fue el momento de entrar en mi vida, su llegada devastadora acompañado por Le Punk y Doctor Deseo, una muerte inesperada de quien no debía morir, lágrimas que no se atrevieron a salir, el cambio de ciudad, comienzo de la carrera, la lejanía de la familia y, sobre todo, de los amigos de "siempre".

Casi dos años después, me vi en la entrada al mundo de los sueños, acompañada de millones de fantasmas y nadie vivo en un teatro repleto de gente de las que a nadie conocía. Al principio tenía tanto miedo, las miradas que sentía sobre mí me pesaban.

Pero pronto ellos abrieron las puertas de la ensoñación y otras puertas que hacía tiempo que yo no abría.  Canté todas las canciones, tan solo paré cuando la emoción me inundaba los ojos impidiéndome sacar sonido alguno. Hacía alrededor de medio año que era incapaz de llorar. Me levanté de la butaca, bailé, salté, grité, aplaudí y reí con lágrimas en los ojos. 

Hicieron magia no solo con su música, sino con el espectáculo entero. Si la voz de Francis me llevaba muy lejos, verlo en directo hizo enamorarse definitivamente a mi entrepierna. Hay imágenes que nos dio que difícilmente podré olvidar.

Y por si no me hubieran regalado poco con su concierto, el sueño se alargó culminando en una espera interminable en la puerta de los artistas en cuyos resultados no creía lo más mínimo. 

Era demasiado. Era demasiado tener a Francis a menos de un metro de mí, darle un beso, hablarle, enmarcar la foto con él, pensar que todo había sido un sueño.

Pero vista la foto de cerca, parece que sí fue real.
Real como la vida misma, tan real como la ausencia de quien me los dio a conocer.



Es que no sé
 Si voy para delante o hacia atrás,
 No es fácil saber
 Qué es lo primero y lo que viene después.
 
 Sé que es cierto porque duele,
 Si es difícil merece la pena,
 Y si da gustito mucho mejor.
 
 Un reloj en la nevera,
 Una duda por bandera,
 Hay tanta niebla en este rincón.
 
 Una tregua en mi cabeza,
 Que me tiemble hasta la voz
 Cuando escucho tu canción
 
 Susurrada entre mis piernas
 Que me pierde la razón
 Que contigo la he perdido.