jueves, junio 28, 2012

Variado

Me da que abogar bien por una misantropía, bien por una filantropía, es no conocer lo suficiente todavía a la humanidad. Esta muchas veces decepciona hasta en su maldad.

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A veces, el dilema vital de una persona puede resumirse en una tilde. ¿Que no? Se me ocurre pensar en un nombre, que en un idioma se escribe con acento, mientras que en el otro sin, siendo esa la única diferencia. Decidir quién es una haciendo o no esa insignificante rayita cuando hace mucho que no se siente de donde nació, pero tampoco de donde se vive, y cuando cualquiera de las opciones le hacen sentir de alguna manera desleal e ingrata (¿con quién? ¿hacia qué? ¿por qué?; una se puede creer libre de nacionalismos y patriotismos, pero resulta que esos sentimentalismos nos son inculcados muy hondo en el subconsciente y afloran cuando menos cabe esperarlos), puede acabar llevándole a la desesperación. Esquizofrenia y demás, exagerando no tanto.


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Hay otra patria de la que se habla menos en el día a día, aunque sea la preferida de los poetas. No, no es el amor. Me abruma pensar en cuántos versos se han escrito en su nombre. El desamor. Una lee historias y va viendo como incluso dura más que el amor. Hay personas que se condenan a vivir en el pasado vidas enteras. (Será que es más fácil sufrir.) Aterra pensarlo. A mí me aterra. Echar a perder así una vida por alguien que nos tiene como un capítulo concluido más. Terrible.

domingo, junio 17, 2012

Soledad: definición

"CALÍGULA (estallando, se arroja sobre él, lo coge por el cuello y lo zarandea)

¿Acaso sabes tú lo que es la soledad? La de los poetas y la de los impotentes. ¿Soledad? ¿Pero cuál? Ah, tú no sabes que nunca se está solo. Y que a todas partes nos acompaña la misma y pesada carga de porvenir y de pasado. Los seres que hemos matado están con nosotros. Y con ésos todavía sería fácil. Pero con los que hemos querido, con los que no hemos querido y que nos quisieron, los remordimientos, el deseo, la amargura y la dulzura, las putas y la pandilla de los dioses. (Lo suelta y retrocede hasta su sitio.) ¡Solo! ¡Ah, si por lo menos, en lugar de esta soledad envenenada de presencias que es la mía, pudiera saborear la verdadera, el silencio y el temblor de un árbol! (Sentado, con súbito cansancio.) ¡La soledad! No, Escipión. La atraviesa un rechinar de dientes y resuenan en ella ruidos y clamores perdidos. Y junto a las mujeres con las que me acuesto, cuando la noche se cierra sobre nosotros y, alejado por fin de mi carne satisfecha, creo asir un poco de mí mismo entre la vida y la muerte, mi soledad entera se llena del agrio olor del placer en las axilas de la mujer que aún naufraga a mi lado."

Calígula, Albert Camus


viernes, junio 15, 2012

Quizá si escucharas.

La noche trae consigo todos los secretos del Universo descubiertos. Los muestra, nos los regala confiada. A cambio nos pide oscuridad total, por donde el pensamiento pueda escribirse libre en el agua de tinta negra.

La llegada del día no perdona los misterios que su enemiga nos desvela. Viene y con ella se disipan todas las disquisiciones que apenas unas horas antes dotaban de sentido a la vida. Viene y, rencorosa, tacha de absurdas incoherencias, estúpidos, irracionales pensamientos los nocturnos.

Nada queda al amanecer.

La Verdad, quizá, tan solo la tengan los niños, los borrachos y la Noche. 
Pero el Día nunca permitirá creerlos.