sábado, junio 16

Todo en su justa medida

La historia no es tal, sino leyenda.
Los recuerdos nos dicen que hemos sufrido mucho menos de lo que sufrimos.
Quizá esa sea la base para poder avanzar.

Aunque quien olvida que sus memorias tan solo son reconstrucciones de vida, puede verse tentado a caer en la idealización y acabar pensando aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y resulta que solo en la llegada a Ítaca esa frase tiene sentido.

Eso he aprendido, que perderse entre recuerdos es muy cómodo. Sufrir y lamentarse es mucho más fácil que levantarse y seguir buscando instantes de felicidad.

También es cierto que esta llega cuando menos la esperamos, y no cuando uno la busca con desespero. La vida es una puta, nacemos con la enfermedad de la muerte desde que los padres de los padres de nuestros ancestros follaron por primera vez.

Pero llega. La felicidad llega. La vida es una puta de lujo y hace sus servicios bien, no decepciona.

Dicho sea de paso, desconfío de quienes dicen no tener secretos, igual que de aquellos que, aferrándose a avanzar continuamente, nunca hablan de su pasado o lo desprecian. Pues despreciándolo, ¿no es a ellos mismos que se odian? 

Y quienes dicen no tener secretos... no sé si no creerles o pensar que su vida realmente es así de insulsa y triste.