jueves, junio 28, 2012

Variado

Me da que abogar bien por una misantropía, bien por una filantropía, es no conocer lo suficiente todavía a la humanidad. Esta muchas veces decepciona hasta en su maldad.

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A veces, el dilema vital de una persona puede resumirse en una tilde. ¿Que no? Se me ocurre pensar en un nombre, que en un idioma se escribe con acento, mientras que en el otro sin, siendo esa la única diferencia. Decidir quién es una haciendo o no esa insignificante rayita cuando hace mucho que no se siente de donde nació, pero tampoco de donde se vive, y cuando cualquiera de las opciones le hacen sentir de alguna manera desleal e ingrata (¿con quién? ¿hacia qué? ¿por qué?; una se puede creer libre de nacionalismos y patriotismos, pero resulta que esos sentimentalismos nos son inculcados muy hondo en el subconsciente y afloran cuando menos cabe esperarlos), puede acabar llevándole a la desesperación. Esquizofrenia y demás, exagerando no tanto.


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Hay otra patria de la que se habla menos en el día a día, aunque sea la preferida de los poetas. No, no es el amor. Me abruma pensar en cuántos versos se han escrito en su nombre. El desamor. Una lee historias y va viendo como incluso dura más que el amor. Hay personas que se condenan a vivir en el pasado vidas enteras. (Será que es más fácil sufrir.) Aterra pensarlo. A mí me aterra. Echar a perder así una vida por alguien que nos tiene como un capítulo concluido más. Terrible.

4 comentarios:

  1. No sé si puede hablarse de una patria común de los filósofos en esa su locura.¿Qué significaría tal cosa? Hablar de la locura de los filósofos me parece un giro extraño y, a veces, inútil. Sí, porque su locura acaba mostrando la lucidez y la inteligencia, esas islas o balsas de la inmensa locura que habita en las naciones y las patrias.

    DE acuerdo en tu reflexión sobre el desamor. ES un precio quizás excesivo del entusiasmo creativo (en el mejor de los casos) del amor.
    "Echar a perder así una vida por alguien que nos tiene como un capítulo concluido más. Terrible".

    Salud y libgrepenamiento

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    1. Querido Luis, no era mi intención hablar de la locura en términos de psiquiatría. Totalmente lo contrario, o al menos... no como pérdida de juicio. Pero sí pérdida de la razón imperante, como lo contrario de lo 'normal' y de lo mediocre, locura como la que 'acaba mostrando la lucidez y la inteligencia' y que habita en lo más hondo del espíritu. Digamos que esa locura de la que pudiera estar hablando Unamuno cuando habla del hombre de carne y hueso que sufre y muere, pues ese hombre, al comprender más allá de su razón, ¿no podría volverse loco de tanto sentir?

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  2. Tienes mucha razón en eso del desamor. Dura incluso más que el propio amor y efectivamente, aterra pensar que nos podemos pasar toda una vida sufriendo más tiempo que el que hemos amado. Supongo que es condición humana que tiende a la autocompasión, el resto de animales son diferentes en ese aspecto, siempre piensan en ellos primeros y después en los demás. Quizás en el tema amor deberíamos hacerlo así, si alguien se marchó o alguien no quiso estar con nosotros o si simplemente salió mal ¿merece la pena dedicar todos nuestros esfuerzos y toda nuestre mente a esa persona?

    Supongo que no pero también supongo que grandes canciones, grandes poemarios, grandes libros no se habrían escrito nunca de no ser por el desamor que sentían sus autores...Quizás el desamor despierta la parte artística de las personas, quién sabe.

    Un fuerte abrazo.

    Oski

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  3. uno elige en que cosas pierde la vida, cierto, pero no hay forma de saber si de verdad esas cosas merecían, o no, la pena.. jugamos a ciegas, me temo, y ni tan siquiera nos dejan dar un vistazo al tanteo de la partida...

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