jueves, julio 12

El tiempo corre

La costumbre es echar la vista atrás cuando se acerca el fin de año. Para quienes se paran a esos menesteres, claro. Hacer recuento, analizar, nuevos propósitos, ilusiones, sueños, arrepentimientos. Para que todo acabe olvidado con la llegada de cada 1 de enero en mitad de una cogorza.

Para mí es ahora, en pleno verano, cuando más razón de ser tendría esa reflexión. Si bien es cierto que precisamente con la llegada del fin de año fue cuando toda la estructura base (exagero, aunque exagero menos de lo que debería) de mi 'yo' (dejo a cada uno que dé significado a ese concepto) ha cambiado (ha transmutado, [se] ha jodido, [se] ha renovado), es ahora, siete meses que llevamos ya de año, que yo pienso en echar la vista atrás.

En aquel raro diciembre envié todo lo que más me importaba (o eso creía/creo [¿sí? ¿lo creo? vaya]) a tomar por culo. Luego me arrepentí, por supuesto, pero ya era tarde. Uno no puede jugar con la pieza de dominó, ahora que la empujo un poquito, ahora que la hago temblar, ahora que ¡mierda, ha caído! y se ha llevado a todas las demás detrás y pretender luego ¿qué? ¿Remontar todas las piezas? Ja.

Y hecho lo más grave, también decidí resolver ciertos asuntos pendientes del mundo del Internet. Me llena de gozo buscar mi nombre en google y ver que no aparece nada. Las redes sociales tan solo facilitan el contacto superficial entre conocidos de desconocidos. El correo sirve perfectamente para mantener el contacto con la gente que realmente te importa/interesa/aprecias/quieres/admiras/etc. Aunque estén a no sé cuántos océanos de distancia. ¿Y el chat? Bueno, yo es que nunca lo he usado en las redes sociales. Sigo con mi msn, aunque nadie se conecte ya nunca.

Pero no quería hablar de Redes sociales: ¿sí/no?, ¿por qué?, aunque sí quería soltarlo y meterlo a presión por algún lado (¿?), pero ya puestos a mezclar temas que ya se han alejado del motivo principal (no sé muy bien cuál es), diré que también tenía un blog. Que también cerré ese último mes del año, y cuya dirección de vez en cuando escribo y blogger ya me dice que la puedo registrar. Acabé con él porque 'demasiada' gente me leía. No se me malinterprete: demasiada gente de mi día a día, más conocidos que amigos y más cotillas que otra cosa. Aunque ahora que lo pienso, eso es una gilipollez. No lo quité por eso, fueron otros muchos más motivos.

Había guardado una copia... por si la melancolía. Pero la relación de amor/odio entre mi ordenador y yo y sus rabietas de tirar la ropa por el balcón acabaron fundiendo el disco duro llevando al limbo años de fotos y de escritos y mi querido blog y... tantas cosas. Porque todavía no aprendo a hacer copias de seguridad. 
Añado: unos pocos restos de aquellos tiempos, quedan todavía en la sección llamada Pretérito (im)perfecto.

En cuanto a Internet, creo que esos fueron los cambios principales. Luego abrí este blog, cuya existencia desconocen el noventa por ciento de quienes me rodean a diario. 

Fuera de Internet, los cambios fueron jodidamente mayores y más acelerados. Puedo meter la mano en el fuego porque no sé cuándo cojones ha pasado tanto tiempo, cuando aún me parece que fuera ayer cuando... Y cuando, aún a pesar de tantos cambios, hay momentos en los que parece que todo sigue igual (esos momentos son desesperantes [desesperante en sentido de: ¿pero tú eres gilipollas? espabila, joder] cuando te das cuenta de que la misma idea vuelve cada mes, y cada vez suman más).

También el mundo ha hecho su cambio. A peor; bueno, eso, especialmente este país. Supongo que saldremos de esta también, algún día lejano, con sus consecuencias terribles y demás. Consecuencias que ya palpamos. Pero ahora no me apetece hablar del mundo, con las noticias (las que informan y las que no) tengo suficiente.

Ahora mismo me siento en medio de la nada. No sé si realmente lo estoy (no, no lo estoy exactamente). Lo que sé es que dentro de un año habrá habido muchos (más) cambios en mi estructura base. Y si no, espero como mínimo, hablar inglés decentemente.

Pero ah, disfrutemos del verano. ¡Buen verano, señoras, señoritas, señores y señoritos! Por si no se habían dado cuenta, ¡ya estamos en julio, a día 12! Y el tiempo corre.