viernes, agosto 31

Hogares

Tengo no sé cuántos libros empezados. De buenas a primeras, cuento unos seis o siete, aunque si miro mejor, superan la decena y vergüenza me da seguir buscando. 

Tengo un no sé qué en mí que me hace sentir culpable al dejar un libro sin acabar. Antes me pasaba incluso no poder empezar otro sin acabar el que andaba leyendo antes.

Pero poco comienzan a importarme todos esos libros, los que nunca acabaré, los que acabaré en un año o veinte. No me apetece leerlos.

Pero el hambre de lectura siempre ruge en las paredes del cerebro.

Así que voy a lo seguro, a los libros leídos, releídos y las miles de veces que les quedan por ser leídos. Es como volver al hogar, donde se sabe uno siempre bien.

Diría que con todas las cosas del mundo sucede lo mismo. 

Los lugares, las personas.

Y poco más importa.