lunes, noviembre 19

llenando tiempos

Tenía en mente algo sobre lo que escribir y no sé en qué momento lo he olvidado.


Aforismos. Ah, sí, eso. La idea, La Idea. Para qué alargarse más, explicando. Quien quiere entender, entiende. Aunque sea algo completamente distinto a lo que el autor quiso expresar.

¿Importa?


Quizá sea por falta de tiempo. Por falta de ordenador personal. Por... ¡ah sí! Ya sé. Acabo de recordar:

Tres idiomas. En cada uno de ellos voy perdiendo progresivamente profundidad. Dumnezeu, Dios, God. Cer, cielo, sky. Ortodoxismo, catolicismo, protestantismo. Qué tendrá que ver la religión con el idioma o con las gentes. (Las gentes... es horrible que esa expresión se haya unido a mi vocabulario.)

Me pregunto si decir que a mayor profundidad del alma, mayor la corrupción a la que esta puede llegar es tan solo una banalidad. 

Decía que tengo muchas cosas que decir. Tantas, que podría llegar a escribir sólo monosilabos. No sé, tengo el cupo lleno, pero no tengo palabras. Algun día explotará. El qué, no lo sé. Prefiero no saberlo. Llueve. Para variar. 

Tengo muchas ganas de tener respuestas. Me pueden las ganas. 

Bah. En verdad, creo que el problema es que no sé qué quiero.

El mismo problema que viene siendo el quererlo todo. En el fondo, ¿qué es todo?

No sé.

Ya no sé. (Y aun así, siento que sé más de lo que gustaría.)