viernes, marzo 1

Cosas del este

Imagen tomada de: http://blogu.lu/mihi/files/2011/02/baba-dochia.jpg


Llega la primavera. Casi se me olvida que marzo ya anda por aquí. Dice una tradición que hace tiempo, una vieja quiso subir al monte con su rebaño de ovejas, en estos tiempos donde el invierno aún no se decide a irse y la primavera toca, tímida todavía, la puerta. Antes de partir, la vieja se enterró en nueve abrigos, a cual más grueso. Pero cuanto más subía el monte, más cálido el tiempo. Así fue, que cada día se iba quitando un abrigo; hasta llegada la cima, la vieja no tenía ninguno más para protegerse del mortal frío que la esperaba.

La vieja se quedó ahí, congelada, junto a sus ovejas, convirtiéndose en rocas. La vieja se llamaba Dochia.

Desde entonces dicen que la suerte o el carácter de cada uno durante ese año va en función del día que elija su Vieja. Del 1 al 9 de marzo. Claro, que se debería escoger ese día antes de la llegada de marzo.

Van ya dos años que me olvido de escoger mi Vieja. El año pasado me acordé allá por el segundo o tercer día. Este año me he acordado hoy, al darme cuenta de que estábamos ya en marzo. 

Ya no puedo saber cómo será mi suerte este año.

Aún hay más tradiciones este día en particular y estos días en general. Son hermosas. Diría, así mismo, que la mayoría tienen origen pagano, lo cual, en cierta manera, aun las hacen más hermosas. 

Lástima que aquí, en Occidente, la cuna de la Razón antaño, poca importancia tienen.

Uno quiere tanto luchar por escapar, por huir, por marchar lejos, cuanto más, siempre mejor; pero la mente juega sus propias reglas, y aunque sea dos o tres veces por año, nos recuerda que hay cosas que aún echamos de menos.