martes, abril 16, 2013

Pataleta

Últimamente las noches son de razonada, racionalizada, desmoralizadora duda;
los días son apacibles, calmados, silentes; silenciosa afirmación temporal, diurna, de que todo va bien.
Nada es mentira, el amor es amor. Las caricias son caricias, los besos son besos.

El amor es sólo y solo amor.

Los cuerpos se abrazan en lágrimas nocturnas.
Las ojeras, tras la batalla nuestra de todas las noches, meros daños colaterales.

Pesadillas previas a la pérdida de consciencia: ¿y si este amor no es más que cierta locura que algún lenguaje psiquiátrico podrá definir? Imagínate, algún día descubrir que todo fue una farsa.

¿Pero quién podría quitarnos la Verdad de estas caricias, de estos besos, de estos abrazos que el corazón pide, que el corazón da?

Si nos la quitan, fíjate, no quedaría Amor tampoco en la Literatura, tan solo trastornos, dependencias, inseguridades, posesión, sufrimiento inútil, pobres infelices dramatizando su miserable cruz. Pastillitas para todes les poetas y el mundo se quedaría sin Poesía. Camisa de fuerza para les genios, y el mundo viviría en apacible normalidad. Puta mediocridad. (Y no es que la normalidad sea cuerda, es que nunca se plantea que no lo esté. Feliz en su ignorancia.)

Dicen algunes profesionales del alma humana que la pasión y la atracción van de la mano de la destrucción. O algo parecido, como si importaran mínimas diferencias en algo tan triste. Dicen que, en fin, habría que apartarse de aquél o aquélla que te atrajera irracionalmente (¿puede la atracción definirse de otra manera?), pues te llevará a la ruina. Así que más bien busca a alguien que, aunque te resulte menos atractivx (bonito eufemismo para decir que dejes la pasión de lado y te mueras en vida; ¿será que peco de maniqueísmo?), pueda ofrecerte tranquilidad, coherencia, cariño sin sobresaltos.

No en vano había cierta frase que abogaba porque nos quedáramos antes con quien nos quiere que con quien queremos.

Menuda estupidez.

Menudo conformismo.

Felicidad conformista.

.... si la alternativa a alejarse de la persona que te atrae y te vuelve, literalmente, loca, es vivir una apacible vida feliz al lado de alguien que sólo puede ofrecerte coherencia y sosiego... menudo aburrimiento. ¿Habremos de hacer excursiones a los parques de atracciones para sentir alguna simulación de emoción?

En qué se nos quedará la vida.

2 comentarios:

  1. Brutal la elección si, en el caso, fuera posible. Quizá no lo sea y el problema solo pueda plantearse en la distancia, lejos ya de ese amor o atracción que nos desmonta. La locura del amor apasionado-alborotado es o puede llegar a ser una fuente de infelicidad porque percibimos su carácter de "espejismo" y, sin embargo, vamos de cabeza hacia el núcleo de esa "espuma" que nos liofiliza. Como quien busca un chute de la droga más brutal. No tengo tan claro como tu que el amor- tranquilo (o, si quieres, esa emoción que ya no es el amor) no sea recomendable. Quizás me puede el "estilo de vida filosófico". Hace unas semana leía una entrevista con el pensador Comte-Sponville. Decía que existe un amor (maduro, si no te disgusta la palabra) que nacía como desilusión, cuando la visión del otro que nos volvía locos de pasión se desmorona , cuando la locura de la montaña rusa del amor alborotado nos enfrentaba al hecho de que el otro es otro del que nos "alborotó" y, en esa visión des-ilusionada, le aceptábamos.

    La paradoja está en que, cuando sentimos las cosquillas iniciales de esa locura de amor, aún prevenidos, saltamos de nuestros aposentos, miramos alrededor, y soplamos como animales a la espera de un nuevo estadio de locura que sabemos nos puede destrozar, que nos llenará la cabeza de pájaros de todo tipo (y reptiles). Nos relamemos y decimos marramiau.

    Curiosa la conducta de los humanoides

    Saludos GGM

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  2. En esto, estoy con Calderón: “que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son”
    Y lo digo yo, que sufro de insomnio permanente diluyendo los días en las noches y las noches en los días. El resultado es una solución acuosa donde cuesta distinguir lo que es real y lo que es imaginado.
    Qué importa pues que sea locura de amor o que solo sea borrachera pasajera.
    Los sueños los vivimos igual que la vida, y en ésta también acabamos despertando al igual que en los sueños.
    Ni estupidez, ni conformismo, ni emociones fuertes … créetelo todo como cuando estás soñando porque lo estás viviendo!

    Felices sueños!

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