martes, abril 16

Pataleta

Últimamente las noches son de razonada, racionalizada, desmoralizadora duda;
los días son apacibles, calmados, silentes; silenciosa afirmación temporal, diurna, de que todo va bien.
Nada es mentira, el amor es amor. Las caricias son caricias, los besos son besos.

El amor es sólo y solo amor.

Los cuerpos se abrazan en lágrimas nocturnas.
Las ojeras, tras la batalla nuestra de todas las noches, meros daños colaterales.

Pesadillas previas a la pérdida de consciencia: ¿y si este amor no es más que cierta locura que algún lenguaje psiquiátrico podrá definir? Imagínate, algún día descubrir que todo fue una farsa.

¿Pero quién podría quitarnos la Verdad de estas caricias, de estos besos, de estos abrazos que el corazón pide, que el corazón da?

Si nos la quitan, fíjate, no quedaría Amor tampoco en la Literatura, tan solo trastornos, dependencias, inseguridades, posesión, sufrimiento inútil, pobres infelices dramatizando su miserable cruz. Pastillitas para todos los poetas y el mundo se quedaría sin Poesía. Camisa de fuerza para los genios, y el mundo viviría en apacible normalidad. Puta mediocridad. (Y no es que la normalidad sea cuerda, es que nunca se plantea que no lo esté. Feliz en su ignorancia.)

Dicen algunos profesionales del alma humana que la pasión y la atracción van de la mano de la destrucción. O algo parecido, como si importaran mínimas diferencias en algo tan triste. Dicen que, en fin, habría que apartarse de aquél o aquélla que te atrajera irracionalmente (¿puede la atracción definirse de otra manera?), pues te llevará a la ruina. Así que más bien busca a alguien que, aunque te resulte menos atractivo (bonito eufemismo para decir que dejes la pasión de lado y te mueras en vida; ¿será que peco de maniqueísmo?), pueda ofrecerte tranquilidad, coherencia, cariño sin sobresaltos.

No en vano había cierta frase que abogaba porque nos quedáramos antes con quien nos quiere que con quien queremos.

Menuda estupidez.

Menudo conformismo.

Felicidad conformista.

.... pues la verdad es que me parece bastante triste. Si la alternativa a alejarse de la persona que te atrae y te vuelve, literalmente, loca, es vivir una apacible vida feliz al lado de alguien que sólo puede ofrecerte coherencia y sosiego... menudo aburrimiento. ¿Habremos de hacer excursiones a los parques de atracciones para sentir alguna simulación de emoción?

En qué se nos quedará la vida.