martes, septiembre 24, 2013

Oda

No me canso de vivir.

Cuánto me excitan tus imperfecciones. Tus desvarios, tus absurdos. Tu desnudez, tu crueldad cuando desde lo alto me tiras, crueldad también disfrazada cuando desde los abismos me recoges. Cuánta impertinencia. Nos vamos cogiendo confianza, ya sabes qué dicen de la confianza. Pero te voy dejando hacer,

batalla tras batalla, sueño, deseo infinito de poseerte.

Deseo que es capricho, deseo que es razón de vivir.

Deseo que lo es todo. Nada, cuando al fin se alcanza en un grito.

Envuelta tan solo en la música, vida, me perteneces.

Despojada de palabras, en silencio, te pertenezco. Entre suspiros, espasmos, delirios, me arrancas de mi soledad.

Cómo podría negarte esta noche.

De entre todas, tan ricas, tan maravillosas, no te cambiaría por ninguna.

Lo que me das, aún en la más grande desazón, desasosiego, demencia pura de querer matarte, es lo que siempre podría querer.

3 comentarios:

  1. Te veo muy devocional para con la vida. Después de la Oda de Lou, una vuelta más de tuerca para declarar tu encanto por lo que ella te ofrece incluso cuando deseas su destrucción. Entiendo que esa destrucción vocacional de la vida no afecta a tu devoción.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entiendo que si no se tiene esa devoción por la vida, de nada vale vivirla. Claro, me dirás, diles eso a tantos que...

      Tantos que. Tanto vale. Si hay quien vive sin querer vivir, pena por él. Mucha pena.

      Amo la vida y te lo digo incluso en días como hoy, que fíjate que tronó y llovió y destrozó tanto. Por dentro y por fuera de la casa.

      Eliminar
  2. Hola!! tu blog está genial, me encantaria afiliarlo en mis sitios webs y por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiarnos ambos con mas visitas.

    me respondes a emitacat@gmail.com

    besoss!!
    Emilia

    ResponderEliminar