miércoles, noviembre 20

Sueños premonitorios

Soñar con tu abuelo, que nunca visitó tus sueños desde que falleció; que te hable, que te pregunte cómo estás, qué es de tu vida. Empiezas a contarle, tantas y tantas cosas y cuando llegas a cierto tema, su cara cambia y te dice: Eso no está bien. Sal de ahí. 
- Es que tú no lo entiendes, le espetas. No lo entiendes, no, tus ideas están anticuadas. Y empiezas a discutir, a intentarlo convencer, aunque su mala cara no cambia.
Te despiertas y dices: Qué cojones... Intentas quitarle relevancia al sueño, encontrarle otros significados, no cambiarás tu idea.

Unos días después, cuando el mal está hecho y el escándalo está a la vuelta de la esquina, recuerdas el sueño y piensas: Me avisaste, maldita sea. Me lo dijiste y no te hice caso. No te quise creer. El sentimiento era más importante que la realidad. Pero ahora es tarde y no hay forma airosa de salir de esto. Y todavía no ha llegado lo peor. Y recuerdas, también, algo que él siempre te decía de pequeña: ¿Cuándo te he dicho yo algo que fuera malo para ti?

Nunca, abuelo, nunca. 

Lo siento, ayúdame, que no sé qué hacer. Y estoy temblando de terror.