martes, diciembre 31

Geografía dieciocho meses

* Esto empezó aquí



Fue Madrid. El concierto fue en Madrid. Lloré en Madrid.

Sol del Sur, de la playa sin olas, sol de Portugal
Sol del coche, sol de las tiendas de campaña.
 Mi Salamanca de Unamuno.

El Norte de las muchas escalas.

Castellón, plaza Borrull a las 8 de la tarde.

Sheffield. Sheffield y la esperanza, Sheffield y la felicidad. Los buenos comienzos. 

Cambridge, el paraíso. Stephen Hawking paseando.

Manchester, domingo en la mañana, ciudad muerta, ciudad terrible. 

Acompañada en Londres, York, Liverpool, Edimburgo. 
¿Y volví sola de Edimburgo? Fue así, creo, pero no lo recuerdo. 

Entretanto, trenes, autobuses, aviones bcn-cs-reus, el infierno en dos noches.

Entretanto, la nada. Sheffield. Sheffield con él, Sheffield con nadie más. Sheffield triste como su tiempo triste, su tiempo lluvioso, su tiempo gris. Sheffield de los peores errores.

El fin, o el comienzo. México. Lindo y querido. México maravilloso. México vivo. México alegre. 

México salvaje. 

México de los amantes, de los robos a mano armada, de las pláticas y las chelas, del DF, grande, grande, grande.

México del mezcal de Oaxaca, de la playa de Huatulco, del Cervantino, del bautizo en qué sabe qué pueblo ancestral, de los alacranes, México de mi bosque encantado, mi casa vacía, los amores prohibidos, los amores imposibles, los amores platónicos, los desamores. 

México de Hollywood, México de Nueva York

México de 'no me quiero regresar', 'quiero volver a ti'. México de los adioses y también de las no-despedidas.

Cork. Dublín abortado por mi maleta rota y mis mocos. 
Cork de la amistad. Cork de la pareja perfecta. 

Sants, ...otra vez Sants. Mi querida Barcelona, cuánto hubiese dado por verte. Por llorarte, si lágrimas hubiesen querido salir. 

Vuelta a casa, diciembre de no hacer nada. Almazora vacía. Vacío, vacío, vacío. Empezar a echar de menos. 

Granada del chico marroquí. Mi hombre perfecto tendrá su voz. Granada de la carretera a Sierra Nevada. La carretera de las curvas, el sol enfrente, el mínimo carril, el casi choque. ¿Y si hubiera chocado? No, no era un buen día para morir. 

Vuelta a casa, y en medio de la nada, algunos reencuentros. Palabras, palabras, palabras y abrazos. La amistad que acaricia el duende de la nostalgia. Amistades, amistades de una vida, que nos descolocan: 'yo no tengo tan claro que no le quieras.' ; 'me impresionó cuando me dijiste que no estarías más con él: lo quieres, lo amas diría incluso, pero prefieres marcharte porque sabes que no serás feliz; me parece un acto de profunda sinceridad con uno mismo.' Y de todo lo que os conté, concluís que aún le quiero. Es patología, repito, repito, repito. Tan sólo con él dudo de mi cordura. Me vuelve triste, no puede ser amor. O es un amor triste. Pero no quiero un amor triste. Es este lugar, es el continente. La vieja Europa. En América tuve un amor feliz. Se puede, descubrí que se puede. Pero este tonto corazón, tonto, tonto, tonto.

Vuelta a casa, despertar a las 12 y preguntarse si era éste el último día del año. Y sí, ya llegó. Vete, 2013, vete y llévate al 2012 contigo también. 

En 2014 vuelvo a la virginidad. Desde que se acabó mi amor feliz, duermo en mi cama todas las noches. Hay alguien a quien le debo fidelidad: a mí misma