lunes, enero 27, 2014

II

¿Qué hacemos con todas las cosas que nunca entenderemos?

¿Qué hacemos con todos esos presentes que tomaron rumbo de pasado?

Sin apenas explicación, sin apenas razón suficiente.

¿Qué hacemos con lxs nosotrxs que podríamos haber sido,

con las posibilidades inconmensurables de haber sido cualquier ellXs,

cualquier vosotrxs;

tanto desconocidx que podríamos haber descubierto.

Sabemos lo que sabemos sabiendo que ignoramos todo lo demás.

¿Qué otro tanto podríamos haber sabido, ignorando lo que ahora conocemos?

Todo lo que pudo ser se agrupa en un pasado.

Un solo camino del que no entendemos sus vueltas, sus altos y bajos,

Un solo camino que es nuestro.

Testamento injustificado.

domingo, enero 26, 2014

I

He huido, es cierto, tal como dije que haría. Atravesé países y no fue suficiente. Atravesé océanos y encontré la paz. Ahí no había recuerdos de los mundos pasados. Empecé a construir mi mundo nuevo y descubrí cómo al final encontraba las mismas personas de los mundos pasados. Leí una vez que la vida es un continuo patio de colegio: los mismos roles se repiten allá donde vayas. El matón, el pobre diablo aislado de los demás, la niña y el niño guapos, lxs inteligentes, lxs tontxs de remate, los patitos feos y todes les demás.

En mi mundo nuevo encontré nuevamente a la mejor amiga, al amor platónico y al amor real, pero difícil, o imposible-hechoposible-traicionandomáspilaresdelafe. Encontré las conocidas-amistades, el amorpasajero-sexo, los desconocidos-igualesamí. Lxs encontré a todes elles, lxs usé como nuevo hogar, y cuando se acabó el tiempo me fui sin mirar atrás.

No lxs echo de menos. He vuelto a cruzar océanos, he vuelto de mi huida, he vuelto a casa. Del mundo que construí sólo quedan recuerdos y daños permanentes, caídas en la tierra sin paracaídas. Poco a poco, el olvido también empieza a quedarse. Se desvanecen esas personas que siguen teniendo sus vidas a miles de km de mí como si de un sueño se tratase.

En casa sólo queda escribir, hacerlxs nuevamente reales en las palabras. O inventarlxs como los habría querido. Inventarlxs, borrar la memoria de por sí farsante, y creerme mi nuevo cuento.




Continuará.


jueves, enero 09, 2014

La vieja Europa. La Europa de las muchas Europas. El Occidente racional, frío, pragmático, comedido, sensato, tranquilo.

He encontrado tantas veces tantos fallos a ese Occidente hipócritamente maduro, de falso saber estar con los pies en la tierra - llena de barro.

Tal vez desde el desencanto de saber que la vida puede fallar y falla - y poder seguir adelante después - , tal vez eso se llame desencanto y no realismo - tal vez sea desilusión, pérdida progresiva del idealismo, decepción, aprendizaje prematuro ... - , tal vez desde una visión que queriendo o sin querer ha bebido hasta emborracharse de Occidente; pero no puedo ver ya nada interesante en la pasión, el sufrimiento y el odio desmedidos de ese Sur del nuevo continente (México - más que - incluido). Misma tragicomedia que se puede encontrar en el Este de Europa. 

Es aburrido. Me parece infantil e inmaduro. Exagerada dramatización. Una pérdida de tiempo. Personas que se obstinan en sufrir y en no pasar página. No olvidan, no perdonan, no descansan, no confían - en el Otrx o en sí mismas - o confían demasiado - en el Otrx o en Dios -, envidian y celan y quieren y aman poseyendo y aman y aman y odian. Lo dan todo, el alma, la salud, la vida. A causas perdidas. Tanta energía, tanta intensidad.

En vez de aprender que la vida puede fallar y falla. Y seguir adelante.

Tal vez porque yo una vez fui así, el Este corre en mi sangre y el Sur me ha visto crecer, y miro atrás y veo cuánto dolor innecesario hubo por una pasión inútil, pero ya no puedo empatizar con tanta intensidad insulsa. 

No es que haya dejado de creer en - y querer - darlo todo. ¿Fue Borges quién dijo que las personas creían en lo divino porque ellas mismas lo eran? Me parece una buena suposición. No se deja de creer en el Paraíso por descubrir que también el Infierno existe. Pero he aprendido que si se da todo y no se obtiene nada, tampoco es que vaya a suceder nada de especial gravedad. La vida sigue adelante, con o sin nuestro pesar. Y si la meta es la felicidad, más vale que nos ahorremos esa pasión inútil del sufrir.

lunes, enero 06, 2014

Cada persona puede serlo todo. Eso lo sé, eso lo conozco.

De igual manera sé que cada persona tiene sus tendencias. Hay personas que siempre tienden a la alegría. Otras a la tristeza, otras a la melancolía. Como si hubiera un astro que las atrajera de esa forma. Sé de sobrada manera cuál es mi tendencia. Tenía muchas papeletas para mi destino, que si en las cartas se ve reflejado, que si la familia, que si el ambiente, que si qué sé yo.

No en vano tengo como favorita la palabra saudade. Aunque la razón de ello es muy lejana a cualquier explicación que pudiese venir aquí a cuento.

Miro la luna y aunque preciosa, no atisbo cambios cercanos. Ha llegado un periodo de quietud, silencio, reposo. Todo indeseado, por supuesto. Pero necesario. Quiero pensar. Todo indeseado... las mismas caras de siempre, los mismos lugares, el tedio de las mismas palabras que se repiten porque ya no hay otras, porque no hay más, porque la confianza, por demasiada o por muy poca, no invita a que se abran las palabras.Y todo es tedio y es malestar y es, tan solo queda, recuerdo.

Demasiado tiempo y aburrimiento que sólo hacen que abrir el baúl de la memoria. Y el proceso del olvido, que tan bien había cogido su marcha, retrocede. Y olvidamos que habíamos olvidado. 

Irrita este cavar de nuevo en las tumbas, por si los fantasmas pudiésemos encontrar. Me harta. Me cansa. Es odioso. Terrible impotencia frente al pensamiento que ya no controlamos. Y se vuelve una enemiga de sí misma.

Pero es que nada hay que esperar de este periodo, que tarde o temprano ha de acabar, a pesar de desconocer qué tan tarde o qué temprano será. Hay que convivir con la quietud, con el silencio, el tedio, el reposo. Con las mismas caras aburridas y asquerosas del ayer, con los mismos caminos ya borrados de tanto transitar. El pasado que se vuelve presente, el futuro que se vuelve pasado, el presente del futuro que ya no llega.  

Que dure poco, que dure poco, es nuestra plegaria.