viernes, abril 25

'...si conoces bien al enemigo y te conoces bien a ti mismo, no tienes por qué temer el resultado de cien batallas. Si te conoces bien a ti mismo, pero no al enemigo, por cada victoria que alcances sufrirás también una derrota. Si no conoces al enemigo ni te conoces a ti mismo, sucumbirás en cada batalla.'
 Sun Tzu, El arte de la guerra - 3. Estratagemas, nr 15.


Aunque se sepa que esto es tan solo un experimento, no por ello deja de doler. Experimentar siendo el objeto de estudio, intentar sacar conclusiones objetivas desde la propia subjetividad, experimentar cuando son los sentimientos y no los pensamientos los que están en juego. Pero los primeros pueden arrastrar fácilmente a los segundos. 

Por más que se trate de un experimento.

Por más que las bases sean que todo acabó hace tiempo. Los supuestos con los cuales se parte hablan de un final, de un encuentro involuntario, pero necesario para cerrar trámites, conversaciones previas para establecer ese encuentro. Burocracia. 

¿Pero exige la burocracia que no existan bromas? ¿O las bromas también forman parte del rigor burocrático?

Y el dolor surge cuando una pequeña sonrisa se asoma y trae con ella toda la fuerza de una ilusión. Pero entonces la puerta que se creía abierta se cierra aplastando las narices. Se retrocede un paso, se vuelve a abrir la puerta. Otra vez. 

Como perros y gatos.

Es tan difícil no colgarse de un clavo ardiendo esperando que sea este el único que no queme. Es tan difícil llevar la desconfianza por pareja y la insensibilidad por máscara. Cuando lo que más se desea es que esa broma pueda encender una llama y haya luz otra vez. Volver -ambos- a la casa que hace tiempo se construyó. Pero cuando uno entra, el otro sale. O es echado.

A veces no se sabe si es que el otro no se atreve o simplemente le es indiferente. Y en este intento de conocer el pensamiento y el sentimiento del otro se nos va la vida.

Porque es tan difícil preguntar abiertamente. Pronunciar en voz alta: 'Pero tú, qué quieres ahora de mí.' 

'...aquel que llegue primero al campo de batalla y espere la llegada del enemigo, estará fresco para la lucha; aquel que llegue segundo al campo de batalla y tenga que apresurarse para aprestarse a la batalla, llegará a ésta exhausto.'
Sun Tzu, El arte de la guerra - 6. Puntos débiles y fuertes, nr 1.