sábado, abril 26

Fin de una etapa, fin de este blog

Anoche, 

Silencio, oscuridad y soledad absolutos,

Una vieja libreta, aunque nueva, apenas unas páginas escritas. Dos, tres, suficientes.

Hacía años que la había empezado. Y la curiosidad invita. Releo, primera semana de la carrera. La sonrisa asoma, la ocasión es oportuna: últimas semanas de la carrera. Ha pasado tanto y tantas vueltas para volver al mismo sitio. 

Hay que escribir. Tanto blanco es impuro. Grande la soberbia, aunque todavía no está decidido si es ésta de la hoja inmaculada o de quien pretende mancharla de palabras. 

Escribir, ahora que se acerca el fin de una época, escribir imaginando la futura época. Todo comienza así. Imaginación, palabra, acción. 

Y en este juego - todo es juego, todo ha sido siempre juego, juegos serios, juegos fáciles, juegos mortales, pero juegos - de repente, suddenly, sin buscarlo ni esperarlo, llega un momento de claridad. 

Estos momentos han sido muy pocos, llegan y se diluyen en el tiempo hasta quedarse en simple anécdota como todos los demás instantes de la vida, sobre todo los importantes; lo relevante es que llegan. Y se siente en ese lapso de tiempo como si se acabara de entender el sentido del universo. Al menos, del universo que nos rodea a cada uno, personal y subjetivamente. Es tal la fuerza con la que llegan. 

(aunque nada cambia, no hay fuegos artificiales, no hay ruidos de tambores ni aplausos, ni felicitaciones, ni cambios bruscos en el cuerpo; el silencio sigue hablando, la oscuridad iluminando y la soledad acompañando)

A mí me hizo entender lo que llevaba casi cuatro años sin entender. Y la falta de comprensión ata, acorta la libertad, acaba por esclavizar.

Se puede desprender del pasado tan solo cuando se pierde el sentido que se le otorgaba; la creencia en el sentido de ese pasado: pasado que se quería futuro. 

Y así sucedió. Quién sabe cómo, quién sabe por qué, mientras las letras fluían despacito por esa libreta de blanco inmaculado, llegó esa revelación. Por la mañana o la mañana de antes había leído que 'lo oscuro acabamos viéndolo; lo completamente claro lleva más tiempo' y me había hecho gracia. Jamás pensé...

Me siento, al fin, libre. Libre de mis demonios - del más importante de ellos; del único que podía tener control real sobre mí. De lo único que ha sido constante diariamente en mi mente en los últimos casi cuatro años. Del motivo de mi mayor felicidad y de mi mayor desesperación. 

Todavía no sé cómo fue, cómo pudo mi ser entenderlo al fin, cómo pudo haber sido tan simple, pero haber tardado tanto a llegar a ese momento. 

Pero eso ya es lo de menos. Detalles en los que puedo pasar horas y horas pensando, regocijándome. 

Por eso considero también, que este blog ha llegado a su fin. Forma parte de una etapa de mi vida, una etapa que desde anoche es oficialmente pasado. Está lleno de dolor - sucede que escribo sobre todo en los momentos de dolor. 

No se acaban aquí mis palabras. Habrá un nuevo blog, que abriré no sé cuándo. Este permanecerá abierto un tiempo; y avisaré de la llegada del nuevo. Después, irá al cajón del pasado. 

Muchas gracias a todos los que me hayáis leído. A la mayoría no os conozco ni tal vez os llegue a conocer nunca. Mi agradecimiento es para todos ustedes. 

Os deseo tanta felicidad como podáis soportar.