domingo, junio 07, 2015

No repetirás tu pasado

Aprender a hacerse una misma a partir de la dependencia completa y, hasta bien poco, también ignorada, de una madre cuyo potencial quedó completamente destruido por otra madre, la suya, cuya enseñanza fue que su valor era nulo -a través de incoherencias, autoritarismo, altos y bajos in extremis, humillación y degradación moral y física, que después pasaba a idolatría; sentimientos, repitamos, extremos, sufrimiento, dolor. Y para nada vale lo que hace esta madre, pues antes de llegar a buen puerto, hunde el barco en las cinco últimas millas. Y emprender, emprendería y podría emprender tantas cosas. Y las comienza. El potencial artístico y emocional, la bondad, generosidad e inteligencia la podrían haber llevado quién sabe qué tan lejos. No es nadie y se empeña en dejar de ser alguien cada vez que está en camino de convertirse en la persona que podría ser.

Así, el campo de experiencia se reduce al sufrimiento y a la aniquilación de la personalidad de cuantas personas ama, como aniquilaron la suya; experta en ilusionarse el mundo por dos segundos y después la nada y el insomnio de todas las noches y el llanto de todos los días y la desgracia y ese sentir que la vida se está yendo y no se ha conseguido nada. Y cada día pasa igual que el anterior. 

Y lo que aprenderás, habrás de enseñar; porque no sabrás otra cosa. Aunque lo aborrezcas. Aunque aborrezcas a quien te lo ha enseñado y desees ser lo contrario, y creas que eres lo contrario.

Así las generaciones se suman, y se suma la maldición en la sangre; así los gritos de desesperación y la degradación constante, el silencio y sus ganas de matarte, cuanto más intenso el dolor. Cuánto daño se hace a quien se quiere, es incomparable al sufrimiento que se lleva dentro.

Y el Verbo se hizo Carne, y todas las palabras designaron lo que después se acabaría cumpliendo. No hay nada tan poderoso como la palabra, no importa el potencial, no importa con cuánta inteligencia se cuenta de serie. Descuidarse de la importancia de cuantas palabras nos hemos creído independientemente de su verdad, es condenarse sin remedio. Repite mil veces una mentira, y la convertirás en verdad. Así, se acabaron cumpliendo sus mandatos y se cayó en la estupidez, la traición, la soberbia, la falta de pilares y de sentimientos y en la decadencia, en fin, física, intelectual y moral.

Lucha después para deshacerte de todas las mentiras, para deshacerte de las maldiciones, para deshacerte de los falsos juicios y de las falsas predicciones. Deshaz todo el camino andado y cae en la cuenta de que éste no era tu camino. Coge la vida y háztela. Háztela a tu medida y conforme lo que mereces. Dejar de ser menos de lo que se puede ser es la única tarea religiosa que vale la pena emprender: creer en una misma. Y entonces, crearse a una misma. Sabiendo que el nuevo camino no empieza con una tabula rasa, sino que los demonios y los fantasmas recién apartados han de volver siempre. Y se les ha de matar cada una de las veces que vuelvan, o todo el proceso puede ser en vano.