martes, agosto 18, 2015

Ansiedad

"Es más tarde de lo que piensas.
Pero nunca es demasiado tarde."

Se aprende, increíblemente aún con sorpresa, como si todavía no fuera experiencia, como si cada vez que sucede es por vez primera, que no existe proceso mediante el cual un momento maravilloso pasa a ser definido a través de ese sentimiento de la saudade, imposible de traducir de ese idioma de la decadencia, o en el cual pasa a ser tristeza. El mejor y el peor día pueden coexistir en segundos, la felicidad más grande puede venir seguida de su derrumbe cuando todavía no se es consciente de que aquello que se siente es precisamente lo mejor que se puede llegar a sentir.

La felicidad invade el cuerpo por entero y empieza a crear futuro sin cesar.

Es suficiente con la pregunta: ¿Te volveré a ver? Y con una respuesta que pregunta a su vez si eso es lo que se quiere. Todo esto en idiomas extraños al que se sueña todas las noches -aunque algunas noches Morfeo también nos habla en esos idiomas extraños. 

Y entonces llega la espera -y el ejercicio de la paciencia. Y a veces la suerte no acompaña. A veces las casualidades no se juntan, las circunstancias se dan a destiempo. Basta con quedarse dormidx cinco minutos y la oportunidad se verá perdida para siempre esa noche -para siempre, esta vida.

Nunca nadie habló de que se quisiera compartir un espacio temporal que fuera más allá del de unas horas. Pero eso no se decide. Hay determinadas emociones que no se deciden; en ciertas ocasiones con ciertas personas nacen, y en otras, con otras personas, no nacen.

Pero todo se acabó ahora. Hay un océano de por medio -hay demasiadas diferencias de por medio, irresolubles todas ellas. Todos los deseos han de ahogarse en ese mar inmenso antes de alcanzar la otra orilla.

Se conoce bien este sentimiento -las pocas veces que ha venido a devastar cuerpo y alma por completo hizo bien su trabajo-; ¿cómo explicar esta abrasión instantánea? ¿Este deseo irremediable del Otrx surgido en apenas unos instantes? Estos nervios intuyendo el fin cercano de la conversación y a la que pronto habría de seguirla un beso o una despedida. 

Sin embargo, recordemos, nunca nadie habló de que ese encuentro fuese a tener una continuación exterior a esa noche de luna nueva. Nadie contó con que ese encuentro fuese a dar lugar a otras emociones. En verdad, siendo honestxs, nadie daba nada por ese encuentro, que a punto estuvo de no darse, por falta de interés. ¿Qué puede esperarse de alguien que solamente tiene una noche? - Quizá estuviera ahí la clave, que no se supo ver: precisamente porque no se tiene más que ése momento, puede esperarse todo. 

                  Y ahora.

Ya no está. Se fue. Pronto empezarán los problemas para recordar su voz, su cara, su mirada, si es que todavía no han empezado. Pronto esta ansiedad se irá apaciguando, estas ganas irán muriendo al no recibir noticias, al no ser alimentadas. Pronto esa noche se convertirá en otro sueño, en uno de esos sueños en los que se ha sido plenamente feliz y se ha entregado todo el amor que puede entregarse en una noche. 

No he tenido este sentimiento muchas veces. Es un sentimiento de locura, en la que todo se concentra en esa persona y en el deseo demente de entregarse a esa persona. El cuerpo grita, llora y patalea y vuelve a gritar y a llorar de lástima y de dolor: no puede tener lo que tanto ansía. Llega el insomnio, el nerviosismo de unas piernas que no pueden quedarse quietas, unas manos que se llevan a la cabeza y quisieran arrancar todo recuerdo. Para que esta desesperación desaparezca. Para que este sentimiento termine. Para poder volver a continuar con una vida normal, llana -sin sobresaltos, sin altibajos, sin emociones fuertes, sin pasiones que incendien el alma.

Mas a la vez no se quiere deshacer de este sentimiento -no se quiere olvidar al Otrx; si tanto se siente, ha de ser por algo, éste es el pésimo intento de justificación: ¿por qué tanto para tan poco? El pecho se siente como una herida abierta, el corazón se siente atrapado y quiere saltar en busca de ese latir que tanta felicidad le dio hace apenas unas horas, unas horas que desde entonces se suman imparables y desquiciadas al reloj. ¿Es esto siquiera real? ¿Es posible que esté doliendo tanto? Ha de haber una razón, no es fácil aceptar que la vida, por sus mismas maravillas, puede ser aterradoramente cruel. 

Entonces se encuentra la manera de recordarlx siempre. 

Porque aunque sólo se hayan compartido unas pocas horas juntxs, este sentimiento encontró la manera de instalarse. Y desea y sufre y recuerda y se recrea y sonríe y vuelve al presente y se desespera y desea y sufre y anhela y no puede hacer nada. Porque no tiene sentido compartir la existencia de este sentimiento cuando hay un océano de por medio. 


domingo, agosto 02, 2015

Hace tanto que quiero escribir y hace tanto que mi voluntad se queda tan solo en el intento, que a veces creo que he olvidado cómo hacerlo.

Es como si estas palabras ya no expresaran con la misma soltura emociones que antaño formaban la vida entera -sin dejarme al descubierto.
          Descubro, pues, una claridad mayor en estas letras de la que sería conveniente desear. Realismo puro y duro, vomitar todo aquello que sucede tal como sucede. Pero entonces la realidad deja de ser creíble.

Es necesario inventarla ...pero ¿acaso me queda algo más por decir?

Las nuevas vivencias son tan solo vivencias pasadas que van subiendo de potencia. No hay nada nuevo. Me encuentro, de repente, con que no hay nada que contar. Nada -que merezca la pena dejar rastro en la memoria. 

Una nueva vida -normal- es la que define el cambiado status quo. ¿Qué hay de valor en este presente que no sea una mera repetición en una mejor versión de antiguas felicidades? 

Hay un objetivo todavía claro, aunque es necesario recordarlo más que de vez en cuando antes de que la marea de la normalidad se lleve cualquier atisbo de esperanza de que este presente, si bien es bueno -tantas veces nombrando el buen vivir y hete aquí que es de lo más aburrido-, no ha de ser permanente. Ni representativo de una vida que queda por delante.

Aunque no se sepa exactamente cómo se quiere llevar esa vida que queda por delante.

...

Me siguen asaltando dudas rutinarias. Pero hablaré de ellas en otro momento.